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Lo que el ADN de los bonobos nos puede enseñar sobre los seres humanos

Un equipo internacional de investigadores ha mapeado el genoma del bonobo, también llamado chimpancé pigmeo, por primera vez, revelando que estos grandes simios comparten tanto ADN con los humanos como su primo más agresivo, el chimpancé.

Un equipo internacional de investigadores ha mapeado el genoma del bonobo, también llamado chimpancé pigmeo, por primera vez, revelando que estos grandes simios comparten tanto ADN con los humanos como su primo más agresivo, el chimpancé. La identificación y comprensión de cómo se solapan los tres genomas podría ofrecer nuevas pistas sobre lo que hace que cada especie se comporte y actúe de forma tan diferente, a pesar de sus casi idénticos modelos genéticos.

Una de las diferencias más marcadas entre los chimpancés y los bonobos es la forma en que cada especie resuelve sus problemas. Los chimpancés tienden a resolver los conflictos de forma violenta, mientras que los bonobos prefieren ajustar cuentas con el sexo (no procreativo y a veces con su mismo sexo). Cuando se trata de la vinculación con otro grupo, los bonobos también son conocidos por evitar las formas de dominación violenta (típico de los hombres y de los chimpancés) a favor de una conducta pro-social como compartir la comida. Estas diferencias han hecho que los científicos se refieran a estos simios como “chimpancés hippies”.

Los investigadores no están del todo seguros de que las presiones evolutivas den lugar a este tipo de prácticas sociales diferentes, pero científicos como Kay Prüfer -bioinformático en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania) y autor principal del estudio publicado por Nature- creen que esta divergencia en el comportamiento comenzó hace dos millones de años atrás, cuando las poblaciones del ancestro común de chimpancés y bonobos se separaron de forma permanente debido al río Congo. Un millón de años más tarde, especula Prüfer, se habrían desarrollado las distintas especies que conocemos hoy.

Según señala Ewen Callaway, de la revista Nature:

“Las comparaciones del genoma del bonobo y las secuencias de chimpancés de varias poblaciones mostraron que los chimpancés que viven al otro lado del río Congo no son más cercanos a los bonobos que aquellas poblaciones lejanas como las de Costa de Marfil. Esto implica que la separación fue rápida y permanente. Al norte del río Congo, los rangos de chimpancés y gorilas se superponen, por lo que estos animales compiten por comida. Pero los gorilas al sur del río, por lo que los bonobos tienen menos competencia por los alimentos. En ausencia de competencia, los antepasados de los bonobos pueden haber tenido mayor libertad de búsqueda de forraje y una amplia variedad de alimentos, compartiendo el botín libremente con otros.”.

Prüfer y sus colegas sospechan que una explicación más detallada de estas diferencias de comportamiento puede estar escondida en los genomas de las especies. Al igual que los chimpancés, los bonobos comparten el 98,7% de su material genético con los seres humanos. A pesar de que estos simios tienen mayores semejanzas entre ellos (99,6%) que con el hombre, el equipo de Prüfer encontró que “más del tres por ciento del genoma humano está estrechamente ligado con el del bonobo o con el del chimpancé, de lo que estos lo están uno con el otro”. En otras palabras, todos el genoma de estas tres especies es muy similar, pero en algunas regiones, ya sea entre los chimpancés y los bonobos, los bonobos y los humanos, o los seres humanos y los chimpancés, hay mayores similitudes que con los demás.

Cómo estas regiones se superponen puede, a la larga, ayudar a comprender la base genética de los genotipos que comparten los seres humanos con uno de los dos simios. Puedes leer este artículo en la última edición de la revista Nature.

Fuente: What can the DNA of bonobos teach us about what it means to be human? (io9.com)

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