Seis aves que nunca volveremos a ver

Una galería con seis aves que se extinguieron debido a la acción del hombre

A continuación te dejo una galería con seis aves que se extinguieron ver debido a la acción directa del hombre sobre ellas o sobre sus hábitats.

Cormorán de Pallas (Phalacrocorax perspicillatus)

De notable aspecto, el cormorán era muy grande y fue descubierto en la desolada isla de Bering, en las afueras de la península siberiana de Kamchatka. Se dice que era torpe en tierra, pero delicioso al paladar. Un ave podía alimentar a tres hombres.

Fue identificado por primera vez por Georg Steller en 1741. A medida que la población de la isla de Bering aumentó drásticamente a partir de 1826 con el asentamiento de cazadores, el cormorán se convirtió en una especie amenazada. Como apenas podía volar, esta ave era muy fácil de atrapar y la última de ellas fue cazada probablemente en 1852. Para el año 1882 no había rastros de cormoranes en la isla.

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Gran Auk (Pinguinus impennis)

Un pinguino similar a las aves (no volaba en todo caso), torpe en tierra pero muy veloz en el agua. Vivia en grandes colonias en las costas del Atlántico y las islas de Estados Unidos y Canadá, Escandinavia e incluso Gran Bretaña.

Fue brutalmente cazado por los marineros y colonos debido a sus huevos y carne. A pesar de la protección formal del Gobierno británico a partir de 1755, sólo unos cuantos especímenes quedaban para el comienzo del siglo XIX.

Para entonces, el Gran Auk era demandado por los coleccionistas y las instituciones, por lo que se encomendó a los pescadores su caza. Algunos de los últimos pingüinos de esta especie fueron estrangulados por un grupo de cazadores británicos en las costas de Islandia en 1812. El último Gran Auk fue visto en los Grandes Bancos de Terranova en 1852.

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Oo hawaiano (Moho nobilis)

Un ave muy tímida, que se alimentaba de néctar y vivía en los árboles más altos de los bosques de montaña de Hawai. Su bello plumaje fue su maldición. Sus plumas de fuerte color amarillo fueron altamente valoradas en el siglo XIX por los coleccionistas, fabricantes de sombreros y fashionistas.

Esta ave fue descubierta durante el tercer viaje del Capitan Cook (1776-1780) y 100 años más tarde era una especie muy rara, a medida que las poblaciones y la caza aumentaba en las islas del Pacífico. El último de estos pájaros fue asesinado el 13 de mayo de 1902, aunque existió un avistamiento sin confirmar en 1934.

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Aguila Coronada de Madagascar (Stephanoaetus mahery)

Quizás esta sea el ave mítica de los cuentos de Simbad, que tenía la reputación de ser lo suficientemente grande para poder llevarse elefantes en sus enormes garras.

Restos semi-fósiles sugieren que esta gran ave vivió en la densa jungla de Madagascar hasta posiblemente el siglo XVI y al parecer era capaz de aplastar y llevarse antílopes, hipopótamos pigmeos, lémures y monos. Cuando los bosques fueron arrasados, este pájaro fue cazado hasta su extinción.

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Pájaro Carpintero Imperial (Campephilus imperialis)

El más grande de los pájaros carpinteros era de un color verde brillante, de casi 60 centímetros de largo y vivía en lo alto de los bosques de pino de la región central de México. La especie fue nombrada en 1832 y cuando los bosques comenzaron a ser explotados y la población humana aumentó, su declive fue muy rápido.

Los habitantes locales lo consideraban una delicia culinaria y cortaban los árboles para poder llegar a sus nidos. Las compañías madereras, por el contrario, pensaban que eran una peste y aplicaron veneno a los árboles donde el pájaro carpintero se refugiaba.

Se cree que la especie sobrevivió hasta 1960, con avistamientos sin confirmar posteriores. Debido a que una pareja reproductora necesitaba de por lo menos 25 kilómetros cuadrados de bosque, se estima que la destrucción total de su hábitat es lo que terminó con ellos.

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Paloma pasajera o migratoria (Ectopistes migratorius)

Esta gran paloma se criaba en la vastas colonias de todo el norte de América y fue, probablemente, el pájaro más numeroso del planeta. Algunos reportes de comienzos del siglo XIX señalaban que los cielos se oscurecían cuando las aves sobrevolaban la zona. La paloma pasajera fue cazada sin piedad por los colonizadores. La población fue disminuyendo con el paso de los años y para 1870 ya había dejado de criar en grandes colonias. En 1900 ya estaba extinta. La última paloma pasajera, llamada Marta, murió en Cincinnati el 1 de septiembre de 1914.

Esta ave dependía de un cierto tipo de bosque, el cual comenzó a ser talado durante todo el siglo XIX en los Estados Unidos. Además, la destrucción progresiva y sostenida de los nidos y los polluelo debilitó fatalmente a la especie. Debido a la forma en que crían (grandes colonias), una vez que la población alcanza un punto bajo crítico, se considera condenada a la desaparición.

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Fuente: Extinct Birds – in pictures (The Guardian)