El estrés por ruido ataca a las ballenas

Un grupo de investigadores descubrió que el zumbido constante de los motores de los barcos comerciales no sólo altera el comportamiento de los grandes mamíferos marinos, sino que también los afecta físicamente

Un grupo de investigadores descubrió que el zumbido constante de los motores de los barcos comerciales no sólo altera el comportamiento de los grandes mamíferos marinos, sino que también los afecta físicamente.

Producto de la reducción del tráfico marítimo como consecuencia de los atentados  del 11 de septiembre de 2001, los investigadores llevaron a cabo un experimento único que les permitió demostrar que el ruido del transporte que se realiza en los océanos cayó a la mitad luego del cierre de los puertos en respuesta a los ataques terroristas.

Un equipo estadounidense, con sede en el Acuario de Nueva Inglaterra, Boston, dijo que sólo una catástrofe como la de las Torres Gemelas podía disminuir de esa forma el tráfico marítimo. Esto les permitió medir el impacto de la variación de los niveles de contaminación acústica en el mar y así demostrar por primera vez un vínculo entre el ruido de los cargueros y el estrés. “Hasta donde sabemos, no existían otros factores que afectaran a la población [marina] que pudieran establecer una diferencia, con excepción del  tráfico marítimo”, señaló la doctora Rosalind Rolland, responsable del estudio.”Hemos demostrado que las ballenas que se encuentran en océanos con altos niveles de ruido presentan un estrés crónico”, agregó.

Los científicos sabían que las ballenas cambian a menudo la frecuencia de sus llamadas para adaptarse al ruido de las embarcaciones, pero esta nueva investigación muestra que el impacto del ruido de las hélices no es sólo una molestia, sino que les provoca una reacción física.

Grupos ambientalistas afirman que el ruido interfiere con el canto de las ballenas y puede incluso matar a los animales. En los últimos 50 años, el ruido causado por los buques de carga y las embarcaciones militares, junto a los alto decibeles utilizados por los sonares para la exploración petrolera, han experimentado un aumento constante, tanto en intensidad como en alcance.

Las ballenas se comunican en la misma longitud de onda de baja frecuencia que estos barcos, en el rango de los 20 a los 200 hercios (Hz). Algunas especies se han adaptado mediante la emisión de señales acústicas más fuertes y frecuentes.

Semanas antes de los ataques del 2001, los científicos comenzaron a investigar a las ballenas del Atlántico norte, que viajan de ida y vuelta a lo largo de la costa este de América del Norte, para congregarse a finales del verano en a Bahía de Fundy (Canadá), donde alimentan y cuidan a sus crías.

Desde julio del año 2001 se utilizaron perros entrenados para encontrar material fecal de ballenas flotando einmunológicon la superficie del mar, recolectando muestras durante períodos de seis semanas hasta el 2005. Las fecas contienen glucocorticoides, los cuales muestran el nivel de estrés de las ballenas y los cambios repentinos que éste experimentaba de un día a otro, o incluso en cuestión de horas.

Con la caída repentina en el nivel de ruido, los investigadores tuvieron una oportunidad única para ver si la contaminación acústica era una causa real de estrés en las ballenas observadas. Encontraron que los cambios en la concentración de la hormona se ajustaba de manera perfecta con la caída repentina del ruido y la posterior reanudación del tráfico marítimo.

Los glucocorticoides son secretados en períodos de crisis y ayudan al animal a enfrentar situaciones de estrés. En el corto plazo, no revisten un daño serio, pero a largo plazo la elevación constante de la hormona es perjudicial, provoca retraso en el crecimiento, debilita el sistema y compromete la capacidad de reproducción.

Observaciones:

En animales terrestres, se ha encontrado el mismo tipo de respuesta frente al ruido de motos de nieve, tránsito de vehículos y el turismo.

En otra investigación, publicada en enero de este año, se mostró que el canto de las ballenas jorobadas se vio interrumpido por el ruido de un sonar a casi 200 kilómetros de distancia.

Fuente: Shipping noise causes major ‘stress’ in whales (The Telegraph)