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Contaminación Puchuncaví-Quintero: Viviendo en la mugre

Una modificación al Plan Regulador involucra la extensión del suelo disponible (400 hectáreas) para instalar nuevas industrias

Prevenir más que curar en el tema ambiental es una frase que simplemente no aplica. Todas las medidas son tomadas cuando el asunto ha llegado a límites insostenibles. Lo vimos en el caso del colegio La Greda, en Puchuncaví, localidad de Ventanas, en la Región de Valparaíso, en Chile; donde a lo menos 38 niños fueron dañados neurológicamente por intoxicación con plomo, proveniente de las operaciones de la división de la Corporación Nacional del Cobre de Chile (Codelco) que ahí se encuentra.

Y no solo eso, porque si consideramos el impacto en la bahía de Quintero,  que pertenece a esta misma zona, donde en la actualidad existen 19 industrias, y que por ser una zona saturada la contaminación de la tierra, el aire, el suelo y el agua, corroborada por distintos estudios, daña progresivamente la salud de los habitantes, estamos frente a una negligencia mayúscula.

Recién ahora, y después de todo lo que ha pasado bajo el puente (que no es precisamente agua pura y cristalina de la montaña) el gobierno ha facilitado 670 millones para realizar la investigación que durará 18 meses (como si el tiempo sobrara)  que mide el nivel de contaminación de la tierra, aguas subterráneas, superficiales y del aire en la zona de Puchuncaví – Quintero.

Esto sin contar los derrames de petróleo y otros desechos que fueron analizados por investigadores de la Universidad del Mar, dando como resultado la presencia de metales pesados en pescados y mariscos de la bahía de Quintero, que contamina los recursos pesqueros de siete caletas: Horcón, Sindicato Las Ventanas, Cooperativa Ventanas, Loncura, El Manzano, El Embarcadero y Papagallo.

Sin embargo, las voluntades de reparación no fueron demasiado fuertes, ya que se presentó una modificación al Plan Regulador que involucra la extensión del suelo disponible, unas 400 hectáreas,  para instalar nuevas industrias.

Roberto Monardes, integrante del Consejo Ecológico Puchuncaví-Quintero y asesor de las caletas unidas de esa zona, señala que existe falta de fiscalización por parte del Estado a las industrias del sector que funcionaron por más de 20 años sin los permisos ambientales correspondientes. Plop!

Podríamos creer, a estas alturas, que se optará por una solución al estilo Alcalde Diamantes de la ciudad de Springfield, y se terminará  trasladando a los habitantes a una nueva ciudad, para que al fin dejen de vivir en lo que derechamente es la mugre.

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