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¿Y si sólo comiésemos lo que crece en tierra?

Las proteínas son esenciales para el crecimiento y desarrollo. Proveen al cuerpo de energía y son necesarias para manufacturar hormonas, anticuerpos, enzimas y tejidos. También ayuda a mantener el equilibrio ácido-alcalino adecuado en el cuerpo.

Erradamente es entendido por las sociedades modernas, que una dieta alta en proteínas es lo más adecuado para nuestra salud, incentivando así, el consumo de carne, huevos, leche y algunos suplementos alimenticios. Más bien, dietas que son altas en proteínas pueden incluso aumentar el riesgo de osteoporosis y enfermedad a los riñones.

Dicha fuente proteica, además de tener un alto costo de producción, provocando un impacto medioambiental como el caso de la carne, y explotación animal al adquirir sus derivados (huevos y leche), los precios en el mercados son elevados para quien desea consumirlos en necesidad de su valor nutricional.

Para ser exacto, nuestro cuerpo humano idealmente necesita 0.8 gramos de proteína por cada kilogramo de su peso, al día. Por ejemplo, un hombre chileno con un peso promedio de 75 kg necesita 60 gramos de proteína en su dieta diaria, mientras que una mujer con un peso de 65 kg necesita 52 gramos. En el caso de los deportistas, el número de proteínas no alcanza a ser mayor de 1 gramo por kilogramo. Ver tabla de alimentos (link).

Las proteínas son disueltas por nuestro cuerpo en aminoácidos. Estos se clasifican en esenciales — debiendo ser obtenidos de nuestra dieta ya que nuestro cuerpo no los puede sintetizar —, y no esenciales — los cuales pueden ser sintetizados por otros aminoácido sin necesidad de consumirlos desde los alimentos.

La carne, el queso, huevos y leche comprenden el primer grupo de proteínas completas los cuales contienen los aminoácidos esenciales. En un segundo grupo, proteínas incompletas, los cuales contienen algunos de los aminoácidos esenciales están los granos, legumbres y vegetales de hojas verdes.

Afortunadamente, nuestro cuerpo puede suplirse con sólo proteínas del segundo grupo, los cuales son significativamente bajo en grasas comparados con el primer grupo. Tan sólo combinando ciertos alimentos se forman las proteínas completas. Por ejemplo, los granos y las legumbres son ricos en proteínas pero por si solos escasea en uno o más de los aminoácidos necesarios. Combinándolos, se completa el número de aminoácidos esenciales que en total sintetizan los no esenciales.

Esto prueba una vez más que el reino vegetal nos provee de todo lo que nuestro cuerpo necesita en términos nutricionales. La frase “somos lo que comemos” habla por sí sola.

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