Nuevos saberes en la cocina

Un taller con niños y niñas; un conversatorio de antiguas recetas; conocer las identidades gastronómicas de diversos lugares. ¿Se puede hacer de la cocina un espacio de aprendizaje, más allá de comer?

Aprender a través de la cocina siempre ha sido un objetivo que atraviesa por gustos, edades, intereses y sueños de todos y todas quienes pasan por ella. Porque se trata de un espacio de creación que puede tener los mejores y más sabrosos resultados, como también espacios de aprendizaje, errores y saberes que se pueden llevar a otras preparaciones. No tan sólo es aprender a cocinar platillos, hablamos de medidas, nuevas mezclas, y conocimiento de identidades gastronómicas que permiten abrir el mundo de la alimentación, a la información, estableciendo buenas relaciones con ella.

Del mismo modo, he tenido la oportunidad de conocer experiencias en las que niños y niñas intervienen en la cocina y utilizan ésta como complemento de aprendizaje para asignaturas de la escuela, o ya fuera de la educación formal, como  reconocimiento del trabajo en equipo, valores como el respeto y el liderazgo. Una simple receta de cocadas, leída por todos y todas y con preparación paso a paso, despierta un nuevo interés por este lado del arte, donde todas las manitos ayudan, son protagonistas, logrando un resultado en el que cada quien aportó, aprendió y disfrutó. Las más notables acciones.

Educar con la cocina tiene tantos beneficios y cualidades que lo único que falta es empezar a incorporar, aún más, esta idea que atraviesa edades. No sólo niños y niñas, por qué no escuchar a las abuelas, a los abuelos, cómo comían, qué cocinaban, por qué antes la salud se conservaba mejor y hoy los jóvenes caen en enfermedades antes impensadas. Cómo cocinan los jóvenes, por qué hay quienes prefieren preparar su alimentación y dejar atrás la industria de la comida rápida, por ejemplo. Escuchar, poner en práctica y aprender.

La cocina es un taller constante, una puerta abierta que desafía a expertos y principiantes. Los ingredientes y la preparación, en este caso, son la misma acción: sólo hay que intentarlo.

Foto: Mujer global