Qué se come en cuaresma

Estamos en cuaresma, ¿una época de recogimiento? O una época más para poder disfrutar de una gastronomía de temporada.

Es curioso como en muchas ocasiones la historia de la humanidad no se puede desligar de la comida, del hecho de comer como una necesidad que solo a finales del Siglo XX hemos conseguido convertir en un arte. Con la abundancia de los alimentos, al menos para una pequeña (inmensa) parte de la población, porque no hay que olvidar que gran parte viven con hambre y la comida siempre será una necesidad, y no un arte.

Dicho esto, hoy toca hablar de la cuaresma, pero desde un punto de vista gastronómico. La cuaresma es un periodo de tiempo religioso que simboliza los 40 días que Jesús vivió en el desierto previamente a realizar su misión. También hace referencia a los 40 días que duró el diluvio, los 40 años que de la marcha del pueblo Judío por el desierto o los 400 años de los Judíos en Egito. En conclusión es un periodo de tiempo en los que los católicos están llamados a reforzar la fé a través de la penitencia y la reflexión y por lo tanto la comida debía ser también un factor que ayudase a esta penitencia y recogimiento.

Razones para la existencia de la cuaresma

Así que se puede hablar de una gastronomía de cuaresma y de un conjunto de recetas de cuaresma que necesariamente son recetas muy tradicionales. Aunque la cuaresma ha ido de la mano de otras costumbres, costumbres que han llegado a nuestros días de tal forma que a lo mejor no lo asociamos nada más que a la época del año y para nada a hechos religiosos.

La Cuaresma se inició de una forma estricta hace ya algunos cuantos siglos. Se ayunaba, no se comían ciertos alimentos, incluso iba más allá con otro tipo de costumbres al margen de la gastronomía. Por ejemplo, el año pasado os contamos algunas de ellas con la historia del Hornazo de Salamanca.

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Con el paso del tiempo este tipo de costumbres, muy ligadas a la religión se fueron relajando. Por ejemplo, la “norma” no escrita de no comer carne solo los viernes, o lo del ayuno a solo los domingos o incluso únicamente a algún domingo en concreto. También hay que pensar que la cuaresma se encuentra en un periodo del año a final de una larga estación de frío, y que por lo tanto había escasez de alimentos, teniendo en cuenta que los métodos de conservación casi ni existían o eran nulos al completo.

Ya os hemos enseñado que desde la antigüedad las corrientes filosóficas también se han preocupado por intentar dar respuesta de cómo la comida ayuda a nuestro organismo para llegar a ser “mejores”. Por ejemplo con Pitágoras o Hipócrates. Y parece que la cuaresma también puede tener cierto sentido si la examinamos por esa vía. En cómo el ayuno o no alimentarse con carnes rojas durante un periodo del año servían al organismo para depurarse.

Qué comemos en cuaresma

Por las mismas razones que antes, la verdad que hoy en día comemos lo que queremos en cuaresma. Eso sí, podemos comer potaje de vigilia, más platos de pescado, y algunos postres de la época. Tal vez nuestras abuelas sigan la tradición de no comer carne los viernes, en lugar de toda la cuaresma e incluso que haya quien haga ayuno.

Sea como sea, sí que hay algunas recetas y platos tradicionales de la época. Comidas que todos ellos son como os hemos explicado motivo de muchas razones, no solo para “sufrir” la angustia del peregrinaje de Jesús por el desierto. Cuando examinamos la comida tradicional de las diferentes regiones de España, principalmente de la cocina castellana vemos que está plagada de este tipo de recetas: sopas con sobras de panes (sopa castellana, sopa de ajo, sopa de cebolla, etc.), pescados en especial el bacalao, y muchas, muchas legumbres. Pero también hay postres como las torrijas, los buñuelos, la leche frita, los pestiños, las flores manchegas, etc. Y algunas de ellas haremos durante esta cuaresma.

En Sabrosía Cocido madrileño