¿El colesterol malo o bueno?

Efectos del colesterol sobre el organismo. Conoce cómo funciona en el organismo, cómo se asimila y qué efectos tiene.

El consumo habitual de grasas en la dieta y particularmente el colesterol dietético se relaciona estrechamente con la formación de placas ateromatosas en las vías sanguíneas, por lo que aumentan las probabilidades de producirse una isquemia en determinadas zonas orgánicas por obstrucción de dichas vías. En la circulación arterial coronaria, pueden derivar en cardiopatías isquémicas que son la principal causa de muerte en las sociedades desarrolladas.

La importancia del colesterol en estos procesos se debe al efecto que presenta sobre los receptores de las LDL circulantes disminuyéndolos, por lo que el tiempo de circulación es más prolongado. Además, estas LDL ricas en colesterol son más fácilmente captadas por macrófagos, por lo que su incidencia sobre la formación de ateromas es mayor.

El consumo de colesterol en una sociedad desarrollada se sitúa entre 400 y 600 mg/día, y concretamente en nuestro país en torno a 390 mg/día, siendo los alimentos más ricos en colesterol las carnes, huevos, productos lácteos y marisco, estando exentos de colesterol los alimentos de origen vegetal.

¿Colesterol hereditario?

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La instauración de hipercolesterolemia puede estar influida por varios factores: de tipo hereditario, hormonal (tiroxina, insulina, factor de crecimiento plaquetario y ACTH), farmacológicos (resinas que quelan los ácidos biliares) y nutricionales. En cuanto al factor hereditario, parece haber una predisposición hereditaria a padecer este tipo de trastornos, sin la cual la incidencia de los restantes factores parece ser muy baja.

Las necesidades de colesterol de una persona adulta media son de 1100 mg/día, para aportar el sustrato estructural de membrana y como precursor de importantes biomoléculas. De esa cantidad, el 25% (200-300 mg) ha de provenir de la dieta, ya que el resto es biosintetizado en el organismo, principalmente en el hígado, y secundariamente en el intestino delgado. La producción de colesterol del intestino no tiene ningún mecanismo de retroalimentación, el cual sí existe en el hígado. El colesterol de la dieta inhibe la síntesis de colesterol hepático (retroalimentación). Una disminución drástica del consumo de colesterol no produce un descenso proporcional de la colesterolemia.

En tejidos periféricos puede existir una síntesis muy escasa de colesterol, que presenta mecanismos de retroalimentación y a la vez el colesterol producido inhibe la síntesis hepática del mismo.

Cómo se asimila el colesterol

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Como ya hemos indicado anteriormente, para la incorporación del colesterol al interior de las células es necesario un receptor de membrana que si esta ausente o es ineficaz, provoca la llamada hipercolesterolemia familiar, enfermedad hereditaria. También se puede producir hipercolesterolemia por un fallo del sistema de retroalimentación negativa del hígado de la hidroximetil-glutaril-CoA reductasa. Sin embargo, las causas dietéticas unidas a una predisposición genética son los responsables de un 95% de las hipercolesterolemias diagnosticadas.

La degradación y eliminación de colesterol tiene lugar principalmente a través de la secreción biliar, aunque gran parte del colesterol y ácidos biliares son de nuevo reabsorbidos, existiendo siempre pérdidas netas, por lo que es necesaria la reposición dietética.

Los gastos diarios obligatorios mínimos de colesterol serian unos 50 mg en formación de ácidos biliares, 20 mg en formación de vitamina D, 6-29 mg en la producción de glucocortides, y por supuesto por la descamación de las mucosas dérmica e intestinal, lo que supone un total de unos 100 mg/día.

Del colesterol presente en la dieta sólo se absorbe un 40%, incrementándose los niveles de colesterolemia cuando se ingieren más de 100 mg/día, aumentado progresivamente dichos niveles al hacerlo la cantidad de colesterol en la dieta hasta un máximo de saturación que se sitúa en torno a los 500 mg/día, a partir de los cuales ya no se produce aumento sensible en los niveles de colesterol plasmático, aunque los límites pueden variar ostensiblemente de unos individuos a otros. Esto quiere decir que los niveles de colesterolemia serán similares comiendo un tocino de cielo hecho con ocho yemas de huevo (2000 mg de colesterol), que con sólo dos huevos fritos (500 mg de colesterol).