Mild Ale: Las cervezas más suaves

Este estilo de cerveza tradicional de Inglaterra privilegia el sabor de la malta sobre el del lúpulo y son de muy bajo contenido alcohólico, alcanzando los 3°.

Este estilo de cerveza es uno de los más antiguos de Inglaterra. La Mild Ale nace en el siglo XVIII cuando algunos cerveceros comenzaron a vender cerveza más joven, que no estaba completamente madurada. Le llamaron Mild que significa suave, para establecer su diferencia con las cervezas Bitter, que reposaban un año en bodega. De inmediato esta cerveza se hizo muy popular, ya que se vendía a un precio mucho más asequible.

La evolución del estilo Mild Ale vino en el siglo XIX. Al principio como la cerveza se vendía muy joven su sabor era bastante amargo y para mejorarla, se la mezclaba con cerveza envejecida. Pero luego los cerveceros comenzaron a desarrollar recetas para que estas cervezas jóvenes no tuvieran que mezclarse con otras más maduradas. Fue entonces cuando nació lo que actualmente conocemos como Mild Ale, cervezas que llevan malta tostada y otros granos como avena, trigo y cebada. Además se incorporaron nuevos lúpulos y levaduras inglesas, que permitieron que su sabor fuera más suave y menos amargo.

En general hoy las Mild Ale son cervezas de color cobre a marrón oscuro o caoba, aunque existen algunas más claras tipo ámbar. Tienen una espuma moderada, cuerpo ligero, poco amargor (ya que los lúpulos son agregados una vez que el mosto ya ha sido calentado, es decir al final de la mezcla) y solo un 3% de contenido alcohólico.

Son cervezas suaves, con aroma y sabor a malta, con notas acarameladas, tostadas, a nuez, chocolate, café y a veces algunas notas más frutadas como ciruela o pasas. Si se elabora con maltas tostadas, que es lo más común, su final es más bien seco.

Esta cerveza que generalmente vienen en barril tuvo su época de oro fue en las décadas de los 60’s y 70’s en Gran Bretaña, cuando la mayoría de las cervezas eran de este estilo, hoy las Mild Ale están viviendo un pequeño revival a cargo de micro cervecerías, la mayoría artesanales que aun aprecia su sabor dulce y maltoso. Al parecer para que una cerveza sea buena no necesita tener un alto contenido alcohólico ni tanto amargor, la complejidad de sus sabores y su buen cuerpo ligero y refrescante basta.