Qué es la salmonella

Una explicación didáctica sobre lo que supone esta bactería y cómo prevenir su aparición.

El calor se acerca y debe ser por eso que cada vez oigo y leo a más gente hablar sobre la salmonella, sobre si es bueno o no utilizar ciertos ingredientes, sobre si es bueno o no congelar, sobre si es bueno o no cocinar a no se qué temperatura. Bueno, realmente se oyen y se leen demasiadas cosas con interrogantes muy extraños en ocasiones. Pues bien, vamos a intentar aclarar algo sobre la salmonella.

En la composición de algunos alimentos pueden encontrarse de forma natural algunas sustancias que genéricamente se denominan “factores antinutritivos y tóxicos naturales”, cuyo interés estriba en que pueden ser dañinos y tóxicos para el organismo humano.

Los contaminantes naturales de los alimentos, por lo general, están presentes en concentraciones bajas y muchas de ellas pueden eliminarse mediante ciertos tratamientos a los que se somete a los alimentos. Sin embargo, en algunas ocasiones la ingesta de sustancias de este tipo puede llevar a la persona a sufrir episodios de enfermedad o incluso peores.

Seguro que otro día podremos hablar en general sobre los contaminantes que podemos encontrar en la comida de forma natural o por malos hábitos de manipulación o por no tener una higiene correcta. Pero hoy nos centraremos en la Salmonella.

La Salmonella

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cc woodleywonderworks

La salmonella es una bacteria, un microorganismo, y como tal se pueden encontrar de forma natural en algunos alimentos y que puede ocasionar problemas digestivos muy serios. Es una de las causas más comunes en la contaminación alimentaria, y casi siempre no por culpa del huevo si no por una mala práctica de higiene por parte del personal que lo manipula.

En esos casos, la contaminación de los alimentos por microorganismos es la causa de alteración más peligrosa desde el punto de vista de la salud pública, no sólo por sus manifestaciones patológicas, sino además, porque es una alteración que, en general no es apreciable a simple vista, ya que no modifica apenas el aspecto del alimento ni otras propiedades del mismo.

Otras bacterias que se pueden encontrar en los alimentos y que resultan igual o más perjudiciales para la salud de las personas son los estafilococos, costridios, B. cereus, E. coli, Shigella, etc. Además de existir bacterias que sí alteran el alimento, en ese caso es fácil saberlo al ver que huele mal o presenta un color que no se corresponde.

La mejor práctica para evitar la aparición de salmonella en un plato terminado es haber cocinado el producto por encima de los 65 ºC. Y en otros casos, simplemente, es utilizando ingredientes que hayan sido pasteurizados. Si se usan crudos, como los huevos (aunque ya hablaremos otro día), lo mejor es hacerlo con las mejores condiciones higiénicas posibles, así como de conservar los productos en temperatura correcta, porque se trata de nuestra salud y no hay que jugársela.