Moda sustentable: alternativas al fast fashion para vestirse bien sin dañar el planeta

Ante el desastre ecológico y humanitario que trae consigo la enorme industria de la moda rápida, la ONU pidió cambiar el ciclo. Si te quieres vestir bien o renovar tu clóset sin dañar el planeta, conoce estas alternativas para decirle basta a la cultura de lo desechable.

Lo barato cuesta caro. Eso parecen decir todas las críticas que se levantan contra el fast fashion, la industria de las grandes marcas que muchas veces sorprende con sus bajísimos precios y producciones a enorme escala. A principios del 2018, la ONU calificó a esta industria como una “emergencia medioambiental”, posicionándola como la segunda más contaminante en el mundo, sólo antecedida por la del petróleo. Y aunque no desate guerras, sus efectos son devastadores: si mantiene el ritmo de crecimiento, en 2050 se necesitarán tres veces más recursos que los que utilizaban en 2000 para satisfacer las necesidades de un público que, según el mismo organismo, no llega a usar 40% de las prendas que acumula en el clóset.

Aunque el sentido común sugiera que las temporadas en moda se dividen en otoño/invierno y primavera/verano, las tiendas de fast fashion renuevan sus colecciones cada dos semanas, es decir, más de cincuenta temporadas por año. Sólo por dar una idea, una polera básica de algodón usa 2.700 litros de agua, que es lo que una persona consume en dos años y medio, según datos de La Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (Unece). En el caso de un par de jeans, el gasto es casi cuatro veces mayor.

En el ámbito humanitario, el panorama no es más auspicioso. Un hito que muestra la destrucción provocada por esta industria es el derrumbe del edificio industrial Rana Plaza, en Daca, la capital de Bangladesh, en plena jornada laboral, dejando más de 138 personas fallecidas y cerca de 2.500 gravemente heridas, gran parte de ellas mutiladas. El  80% de las personas empleadas en la precaria industria textil son mujeres.

Tanto Fashion Revolution, un movimiento que emergió desde la sociedad civil tras la catástrofe de Rana Plaza, como la ONU, en conjunto con la fundación Ellen MacArthur, llegan a la misma conclusión: el ciclo de “tomar, usar, desechar” debe terminar. Para que eso pase, las empresas deben cambiar su funcionamiento, tanto en términos laborales como medioambientales. ¿Lo más importante? La gente debe cambiar su forma de vincularse con la ropa, extendiendo su período de vida útil y evitando al máximo la lógica del desecho, que hoy provoca que en el mundo se quemen alrededor seis camiones de ropa por minuto.

Evitar el impacto negativo es más fácil de lo que crees. En Nueva Mujer te ofrecemos alternativas de ropa reciclada para todos los gustos, así podrás renovar tu clóset o darle una nueva vida útil a tu ropa, evitando dejar una huella negativa en el planeta.

Feriaferió

Como toda buena idea, Feriaferio.cl nació para satisfacer una necesidad. Durante el 2012, la diseñadora viñamarina Javiera Sarratea decidió armar un sitio para hacer algo que no existía: comprar y vender ropa a través de internet. Al poco tiempo, la plataforma acumulaba miles de visitas. “Para las personas que creemos en el valor de la ropa, coleccionamos cosas o buscamos objetos vintage, era necesario. Especialmente para quienes son de regiones”, explica la fundadora de la página.

Si quieres hacer una limpieza de clóset y ganar plata a la vez, esta plataforma te ofrece una completísima guía para sacar fotos y mostrar todos los atributos de tu ropa. También entrega la opción de hacer envíos por pagar, e incluso permite que los compradores paguen en cuotas, pero recibiendo tú el monto completo al momento de concretar la transacción. La comisión que cobra la página es el 20% del precio que le pongas a tu prenda.

Para comprar, este marketplace ofrece una cómoda página, donde puedes vitrinear filtrando distintas categorías, que incluyen tipo de prenda y precio. Además, solicitar las prendas a tu domicilio y acceder -en el caso de que no te guste o no te quede bien- a devoluciones gratuitas.

Durante sus seis años de existencia, se ha ido modificando, buscando ofrecer un servicio cada vez más complejo. Por eso, el 2015 Javiera se asoció con el ingeniero comercial Martín Peñaloza. Ambos reflexionan sobre las claves o elementos más importantes de su proyecto, escogiendo el amor a la ropa, representado en la originalidad de las prendas, lo conveniente de los precios y la sustentabilidad. “Es un servicio que te permite ser parte de un ciclo distinto al de ´compra, usa, desecha´ que propone el retail. Aunque te compres algo nuevo en una tienda grande, y lo uses un par de veces, puedes venderlo y, con esa misma plata, comprarle algo a otra persona”, explica Martín.

La principal solución, propuesta por la ONU para enfrentar la crisis ambiental de la industria de la moda, fue romper el ciclo de lo desechable, algo que en FeriaFerió han hecho a lo largo de seis años. Sin embargo, entre sus próximas novedades hay algunas que buscan generar consciencia, como un contador de agua que permitirá ver cuántos litros ahorras comprando prendas que ya van en su segundo o tercer ciclo de vida útil.

Es la feria: la que busca siempre encuentra

“¡Lleve de lo bueno!” gritan los looks propuestos por Es la Feria, la plataforma de difusión de “picás” de ropa usada que fundó Catalina García (19), cuando aún iba en el colegio. Criada cerca de la feria, donde su mamá compra todo y su abuela vende, esta sanbernardina decidió buscar un lugar para mostrarle a todos la bondad de estos espacios, donde encuentras de todo a precios muy bajos.

Si no se comparte, es vicio. Por eso, Catalina comenzó subiendo sus propios looks creados con ropa encontrada en fardos y colgadores al aire libre. Al poco tiempo, la plataforma ganó adeptos y hoy, en su Instagram @eslaferia, puedes encontrar a más de ocho mil personas que, diariamente, mandan sus mejores pintas y comparten dónde compraron la prenda y cuánto les costó. En el proyecto, también le dan cabida a las tiendas pequeñas de ropa usada -no a las conocidas cadenas- y a diseñadores independientes que confeccionan sus prendas con telas que sacan de ropa reciclada.

Al poco andar, al proyecto se unió María Fernanda Sessa, de 18 años, otra fashionista de feria, con quien Catalina se alista para dar sus próximos pasos. Entre estos, destacan un mapa interactivo donde podrás encontrar datos para comprar ropa reciclada buena y barata a lo largo de todo el país. Para financiarlo, crearon @roperoeslaferia, una tienda de ropa online donde venden algunos de los tesoros que encuentran en sus salidas a la feria. Una alternativa ideal para quienes no tienen el tiempo o la paciencia que requiere el arte de escudriñar en fardos de ropa. Las entregas se hacen en metro, a convenir.

Aunque se plantea desde la moda, Es la Feria muestra responsabilidad social, ya que llama a sus seguidores a estar conscientes de que se presenta, ante todo, como una alternativa a la moda desechable. “Hay que estar conscientes de quién está detrás de la etiqueta”, explica García, refiriéndose a las terribles condiciones laborales que entrega la industria textil. María Fernanda complementa recomendando el documental The True Cost, que investiga a la industria y está disponible en Netflix.

Romper el ciclo destructivo para el medioambiente que propicia el fast fashion también es uno de sus objetivos, al igual que propiciar otro tipo de economía, vinculada a la promoción del comercio local. “No es lo mismo comprar en una tienda enorme, que saber que la persona que está recibiendo tu plata en la feria la va a usar para alimentar a su familia”, comenta María Fernanda. A través de la difusión, busca cumplir uno de sus objetivos más importantes: democratizar la moda, pues en un lote puedes encontrar desde un básico de excelente calidad, hasta el vestido de fiesta de tus sueños. Lo importante es entender que, al no ser moda rápida o desechable, el lema es “la que busca siempre encuentra”.

Recicla, reutiliza y ayuda en el camino

Inspirada en las charity shops -tiendas de la caridad- inglesas, Coaniquem, la conocida fundación que financia el tratamiento y la rehabilitación de niñas y niños que sufren quemaduras, inauguró, hace un año y medio, sus propias tiendas en San Bernardo, Las Condes, Providencia, Maipú, La Dehesa, San Felipe y Valparaíso. Además, a fines de junio, inauguraron una alianza con Yapo.cl, donde es posible vitrinear y comprar por internet algunos de los productos disponibles en las tiendas físicas.

Atendidas principalmente por voluntarios, en estas tiendas también se promueve el cuidado del medioambiente, fomentando el uso de bolsas reutilizables y entregando sólo envoltorios que fueron previamente usados para embalar las donaciones. En ellas, se puede encontrar libros, zapatos, artículos de menaje, hogar, electrodomésticos, muebles y, por supuesto, muchísima ropa.

Otra alternativa para donar artículos en buen estado es la que ofrece la Fundación Santa Clara, que apoya a niñas y niños con VIH. Reciben ropa, electrodomésticos, libros, hogar y menaje, que venden cada sábado en una feria de las públicas que ellos mismos organizan. Entrega tu aporte en Nueva Rengifo 251, Recoleta (ubicado a un costado de la Vega Central).