conciertos para transformarse en una experiencia casi cinematográfica. Más de 12.000 personas llegaron hasta la explanada para vivir el esperado regreso de Mon Laferte con su gira Femme Fatale Tour 2026, una propuesta intensa, elegante y profundamente emocional que confirmó por qué sigue siendo una de las artistas latinoamericanas más queridas del momento.
Desde varias horas antes del inicio del show, cientos de fans ya ocupaban los alrededores del parque. Vestidos negros, rosas rojas y blancas, maquillaje dramático, encajes, velos y hasta vestidos de novia formaron parte de los outfits que acompañaron la estética de esta nueva era artística de la cantante chilena. Así, con cientos de fans más que listos, Quito esperaba una noche inolvidable.

El concierto comenzó más temprano de lo habitual, exactamente a las 18:30, debido a las restricciones de movilidad y el toque de queda vigente en la ciudad. Sin embargo, eso no afectó la energía del público; al contrario, desde el primer minuto la emoción fue total.
Diversos cambios de vestuario y una puesta en escena inolvidable
Uno de los detalles que más llamó la atención fue la propuesta visual del espectáculo. Mon Laferte apostó por un show teatral, provocador y simbólico, acompañado de varios cambios de vestuario que marcaron distintos momentos emocionales de la noche.
La artista alternó entre estilos dark y vintage durante toda la noche. Con su característico look oscuro, de cabello corto y negro, proyectó una presencia intensa que conectó perfectamente con la fuerza dramática de varias de sus canciones.

Más adelante sorprendió al público con una transformación total en la que usó un peinado rubio, ondulado y glamuroso, al más puro estilo Marilyn Monroe, una imagen que reforzó la estética sofisticada, teatral y vintage que define esta gira.

Cada cambio de look fue celebrado por los asistentes, que no solo cantaban cada canción, sino que seguían cada detalle del espectáculo como si se tratara de una obra de teatro musical.
“Los amo, Ecuador”: una conexión que emocionó a todos
Durante casi tres horas de concierto, Mon repasó algunos de los temas más esperados por sus seguidores. Canciones como Amárrame, Tu falta de querer y Mi buen amor hicieron vibrar al público quiteño, que respondió con coros masivos y una entrega absoluta.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando la cantante se dirigió al público con un mensaje sencillo pero poderoso: “Los amo, Ecuador”, una frase que desató gritos, aplausos y lágrimas entre muchos asistentes que han encontrado acompañamiento a través de sus canciones.

La conexión entre la artista y sus fans fue uno de los momentos más destacados de la noche, ya que en cada canción los asistentes cantaban con emoción y entrega, como si vivieran una verdadera catarsis colectiva. No se trató solo de un concierto, sino de una experiencia compartida donde la nostalgia, el amor, el desamor y la fuerza femenina se sintieron intensamente en cada interpretación.
Una despedida que siguió cantándose en las calles
Cuando el espectáculo terminó y las luces comenzaron a apagarse, la emoción no se quedó dentro del recinto. Mientras los asistentes salían del Parque Bicentenario, cientos de fans continuaron coreando canciones como Mi buen amor y Tu falta de querer, prolongando la magia de una noche que nadie quería terminar.
Fue la prueba más clara de que Mon Laferte no solo ofreció un concierto, sino una experiencia que quedó resonando en la ciudad. Quito vibró, cantó y se rindió ante una artista que convirtió su paso por Ecuador en una verdadera celebración de la música, la emoción y la identidad femenina.
