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Carolina Plaza y la historia de perseverancia que la llevó a ser embajadora de Cannes Lions

Carolina Plaza pasó de soñar con Cannes Lions en la universidad a convertirse en embajadora oficial del festival para Ecuador.

Carolina Plaza en Cannes Lions
Carolina Plaza en Cannes Lions Fotos: Ig / @carolinaplazam

Para quienes estudian publicidad, marketing o comunicación creativa, Cannes Lions representa una de las metas más grandes de la industria. No se trata solo de un festival internacional, sino del espacio donde se reconocen las mejores ideas creativas del mundo y donde estar presente ya significa un gran logro profesional. Carolina Plaza conoció ese universo mientras estudiaba en la universidad y desde entonces supo que algún día quería formar parte de él.

En las aulas escuchaba que ganar un León en Cannes era como recibir un Óscar en el cine o un Grammy en la música. Era el símbolo máximo del reconocimiento creativo.

Fue así como descubrió la Roger Hatchuel Student Academy, una experiencia impulsada por Cannes Lions para estudiantes de distintos países que buscan abrirse camino dentro de la industria publicitaria global. Cada país selecciona únicamente a un representante, lo que convierte el proceso en una competencia exigente y altamente valorada.

Tres intentos y una lección de constancia

Carolina decidió postular con la convicción de que esa academia podía ser la puerta de entrada a su gran sueño. Aplicó por primera vez y no fue seleccionada. Lo volvió a intentar una segunda vez y la respuesta fue la misma. En el tercer intento tampoco logró entrar.


Aunque la frustración era inevitable, decidió cambiar la forma de mirar el proceso. En lugar de pensar que Cannes no era para ella, entendió que simplemente todavía no era su momento. Cada intento le dejó experiencia, preparación y una razón más para insistir.

Con esa misma determinación volvió a aplicar una cuarta vez, fue entonces cuando finalmente recibió la noticia que llevaba años esperando, había sido aceptada en la Roger Hatchuel Student Academy. Más tarde, ella misma resumiría ese momento con una frase sencilla pero poderosa, la cuarta fue la vencida.

Carolina Plaza en Cannes Lions
Carolina Plaza en Cannes Lions Fotos: Ig / @carolinaplazam

El logro llegó en el año más inesperado

El 2020 parecía el año perfecto para vivir esa experiencia, pero también fue el año en que la pandemia de COVID-19 cambió por completo al mundo. Cannes Lions no pudo realizar su edición presencial y la academia pasó a un formato virtual. Después de imaginar durante tanto tiempo ese momento entre conferencias, escenarios y networking internacional, Carolina tuvo que vivirlo desde casa. Sin embargo, lejos de verlo como una decepción, decidió aprovechar cada oportunidad que el nuevo formato ofrecía.

Participó en mentorías, sesiones colaborativas y espacios de aprendizaje con estudiantes de más países. Un año después, Cannes Lions otorgó pases a todos los estudiantes del 2020. En ese instante el reto era financiar un viaje a Francia y a pesar de que fue difícil, una vez más logró superar los obstáculos.

Carolina Plaza en Cannes Lions
Carolina Plaza en Cannes Lions Fotos: Ig / @carolinaplazam

De estudiante a embajadora oficial

Con el paso de los años, esa experiencia se convirtió en una plataforma de crecimiento. Carolina continuó fortaleciendo su camino dentro del ecosistema creativo hasta ser nombrada embajadora oficial de Cannes Lions para Ecuador. Lo mejor es que la noticia llego con un mensaje inesperado vía Instagram.

Este rol no solo representa un reconocimiento profesional, sino también una responsabilidad importante, ya que como embajadora ella tiene que acercar nuevas oportunidades a jóvenes creativos ecuatorianos, visibilizar el talento nacional y demostrar que sí es posible llegar desde Ecuador a los escenarios más importantes de la industria global.

Carolina Plaza en Cannes Lions
Carolina Plaza en Cannes Lions Fotos: Ig / @carolinaplazam

Una historia que inspira

Carolina decidió contar todo este proceso a través de Instagram, en una publicación donde explicó con detalles el viaje que la llevó a ser embajadora. Allí ella muestra cómo pasó de escuchar sobre Cannes Lions como un sueño universitario a convertirse en parte oficial de ese mismo espacio.

Su historia no habla únicamente de publicidad, sino también de paciencia, disciplina y perseverancia. Es una prueba de que los grandes logros no siempre llegan rápido y que muchas veces el verdadero éxito es no haberse rendido cuando las puertas se cerraban.

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