La conductora Claudia Lizaldi ha sacudido el mundo del espectáculo con una revelación que desafía los límites de la fidelidad tradicional.
En una reciente entrevista, Lizaldi confesó que, durante una crisis severa en su relación con Eamonn Sean Kneeland, ambos decidieron firmar un acuerdo insólito: un “permiso” explícito para tener libertad personal fuera del matrimonio.
El insólito acuerdo que Claudia Lizaldi firmó y guardó bajo llave
Lo que parece una trama de ficción fue una realidad documentada. En febrero de 2018, la pareja redactó un nuevo convenio de convivencia, lo firmaron y lo resguardaron en una caja fuerte. Según la comunicadora, el objetivo era salvar la estructura familiar por sus hijos, aunque como pareja ya dormían en habitaciones separadas. “Le di permiso de ponerme el cuerpo”, sentenció Lizaldi, subrayando que en ese momento intentaban transformar su vínculo en un esquema distinto.
Sin embargo, el experimento terminó en un escándalo mediático sin precedentes. Apenas un mes después de firmar el pacto, en marzo de 2018, Kneeland se involucró con una mujer que intentó extorsionarlo. Al no ceder, la mujer vendió la información a la revista TVNotas por la impactante suma de 500 mil pesos. El caso se volvió viral debido a una serie de audios donde el hombre mencionaba haber perdido su anillo de matrimonio durante el encuentro.
A pesar de que existía un acuerdo previo, la exposición pública de la traición fue el “punto de quiebre absoluto”. Lizaldi admitió que ver la intimidad de su familia expuesta de esa manera hizo la situación insostenible, lo que la llevó a mudarse a Tulum, donde finalmente decidió tramitar el divorcio.
Hoy, en 2026, la conductora asegura mantener una relación de respeto y crianza compartida con su ex, dejando atrás los conflictos del pasado. No obstante, su historia abre un debate polémico: ¿Puede un contrato de infidelidad salvar una familia o es simplemente el principio del fin?
