En una conversación exclusiva con Dayanara Peralta, la artista nos reveló los detalles de una etapa que marca un antes y un después en su carrera. Lo que comenzó como un gesto espontáneo frente a una cámara terminó convirtiéndose en uno de sus proyectos más significativos; y es que, curiosamente, la cantante no planeó lanzar un EP de vallenatos, pero su audiencia sí.
Todo surgió tras compartir un clip en TikTok interpretando uno de sus temas favoritos. La respuesta fue un estruendo digital, ya que miles de personas conectaron de inmediato con su interpretación y exigieron escuchar más. Ante tal respaldo, la decisión fue clara: hacerlo realidad.
Así nació su EP “Los Vallenatos”, una recopilación de tres canciones que no solo rescatan la esencia del género, sino que la reinterpretan desde una poderosa voz femenina ecuatoriana; un detalle disruptivo en una industria históricamente dominada por hombres.
Lejos de intentar transformarlo todo, Dayanara apostó por el respeto a la raíz. Modernizó sonidos, ajustó matices y permitió que su estilo propio fluyera con naturalidad. “Lo hice desde el amor y el respeto”, asegura, y esa pasión es el hilo conductor que se siente en cada nota.
El álbum que marcará un antes y un después
Sin embargo, este EP es apenas el preámbulo, un regalo para que sus seguidores acorten la espera hasta mayo, mes en el que lanzará su primer álbum de estudio. Aunque el nombre permanece bajo llave, adelantó que contará con 12 canciones, de las cuales 8 son completamente inéditas.

El disco promete ser un viaje por emociones como el amor, desamor, fiesta, dolor y despedidas. Son historias que atraviesan la cotidianidad. “Mi música habla de lo que nos pasa”, resume la artista, definiendo una esencia con la que cientos de mujeres logran una conexión inmediata.
Este trabajo no es solo un avance musical, sino una declaración de identidad, porque después de años explorando el pop urbano y las baladas, Dayanara asegura que finalmente ha encontrado su lugar en la música regional.

Ese hallazgo no fue fácil, porque antes de esta revelación hubo dudas, pruebas y desafíos invisibles. Ese proceso de búsqueda fue la clave para alcanzar la madurez actual, entendiendo que no se trata solo de cantar, sino de habitar la canción con autenticidad. “Hubo un punto en el que dije: de aquí soy yo”, recuerda con firmeza.
Emoción en cada letra
Hoy, su propuesta resuena porque no persigue la perfección, sino la verdad. Sus letras abordan la infidelidad y las rupturas, esas vivencias que muchas atraviesan en silencio. En un mundo que suele romantizar lo inalcanzable, ella prefiere cantar lo cotidiano: lo que duele, lo que incomoda y, finalmente, lo que sana.

Pero abrirse camino en este género siendo mujer no ha sido una tarea sencilla. Desde sus inicios, las voces externas sembraron dudas sobre su capacidad para funcionar como solista o sobre si este era el camino correcto. Dayanara eligió ignorar el ruido y enfocarse en su visión.
Hoy, su trayectoria habla por ella y su próximo gran reto lo confirma: un concierto que promete hacer historia. El 4 de julio, la Plaza de Toros Quito recibirá el cierre de su “CortaVenas Tour”, un espectáculo inolvidable que consolidará todo lo que ha construido tras recorrer diversas ciudades del país.
Más allá del escenario: el desafío de trabajar en pareja
Detrás de la figura pública, hay una mujer que busca el equilibrio. Dayanara confiesa con honestidad que trabajar junto a su pareja ha implicado aprendizajes constantes y la gestión de diferencias. No es un camino perfecto, sino una construcción diaria donde la comunicación es el pilar fundamental.
Para ella, la receta secreta al compartir un proyecto profesional con tu ser amado radica en separar el amor del trabajo, establecer límites claros y nunca dejar de apostar por el equipo que han formado.
Se viene un año explosivo
Entre el éxito de un EP inesperado y la expectativa de un álbum que definirá su carrera, Dayanara no solo evoluciona como artista, sino que florece como mujer. Su historia no se escribe desde la perfección, sino desde la autenticidad.
En ese recorrido, su música se ha convertido en un refugio para quienes han entendido que, en la vida y en el arte, caer también es una forma de crecer.
