Bastián Napolitano y Beber Espinoza se convirtieron en los primeros concursantes en asegurar su lugar en el esperado Top 9 de la tercera temporada del reality gastronómico.
El logro llegó durante un reto que puso a prueba la creatividad, la técnica y la capacidad de trabajar en equipo. En la cocina del programa, los aromas intensos y los ingredientes exóticos marcaron una jornada llena de tensión, concentración y entusiasmo.

La presión era alta, cada plato debía demostrar identidad, equilibrio de sabores y una ejecución precisa. Solo las propuestas más sólidas lograrían conquistar al exigente jurado.
Un reto inspirado en la cocina internacional
El episodio comenzó con una clase magistral dirigida por la chef pastelera Nicole Robalino, quien enseñó a los concursantes a preparar el famoso cheesecake vasco, un postre característico por su textura cremosa y su superficie tostada.

Después de esta demostración culinaria, los participantes enfrentaron un desafío en parejas en el que debían crear un plato capaz de destacar tanto por su sabor como por su concepto gastronómico. Como Frickson había destacado en el reto anterior, en esta ocasión fue el que se encargó de formar las parejas para el reto.
Tras conformar las parejas, él mismo con Mara Topic, Monserrath Astudillo con Josh Paredes, Bastián Napolitano con Beber Espinoza, Carlos Luis Andrade con Karime Borja y El Jose con Andy Suzuki, Frickson procedió a la asignación de estaciones.

El verdadero desafío comenzó ahí, ya que los mesones estaban completamente sucios, por lo que el primer paso del reto fue una limpieza profunda para poder encender las hornillas y empezar a cocinar.
Un plato que conquistó paladares
Bastián y Beber decidieron arriesgar con una propuesta de inspiración asiática: una sopa elaborada con camarones, pasta de arroz, jengibre, hongos, salsa de soya y hierbas aromáticas como cilantro y albahaca. La propuesta culinaria destacó por su armonía de ingredientes y por la manera en que cada sabor se integró dentro del plato.
Los jueces resaltaron la intensidad del fondo de camarón, el toque aromático del jengibre y la frescura de las hierbas. Gracias a esta preparación, la dupla recibió el reconocimiento del jurado y el tradicional “cachetito”, una distinción simbólica que el chef Jorge Rausch entrega a los mejores platos del reto.

Para ambos concursantes, el momento representó una mezcla de emoción, sorpresa y alivio, ya que significó asegurar su lugar entre los nueve mejores participantes de la temporada.
Una victoria que inspira
Para Bastián Napolitano y Beber Espinoza, este triunfo no solo representa una victoria dentro del programa, sino también una muestra de que la creatividad y el trabajo en equipo pueden marcar la diferencia en la cocina.
Su avance al Top 9 demuestra que la pasión por la gastronomía puede transformar un simple plato en una experiencia memorable.
Si algo quedó claro tras este episodio es que en las cocinas de MasterChef cualquier cosa puede pasar, y que, cuando el talento se combina con la pasión, incluso un plato de sopa puede abrir las puertas a la gloria culinaria.
