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Gabriela Villalba y Kiruba: el adiós que se convierte en un llamado a soñar en grande

Kiruba regresa para despedirse junto a Kudai, por eso, Gabriela Villalba abre el corazón y deja un mensaje poderoso: nunca es tarde para apostar por tus sueños.

Kiruba
Kiruba Cortesía

Hay historias que no se apagan; simplemente esperan el momento preciso para volver a brillar y la de Kiruba es una de ellas. La idea del reencuentro nació hace años como una deuda con el público ecuatoriano que creció con sus canciones.

El segundo álbum no pudo promocionarse como soñaban y aquella gira quedó pendiente. La vida siguió su curso: algunas se convirtieron en madres, otras se casaron y tres de ellas hicieron su vida fuera del país. Australia, Alemania, Miami, Guayaquil y Quito, cinco destinos distintos, pero una misma raíz.

Kiruba
Kiruba Cortesía (Soledad Rosales)

Durante años, la distancia y las responsabilidades parecían interponerse. Hasta que en 2024 una invitación a un festival en Guayaquil volvió a encender la chispa. Aquel reencuentro sobre el escenario fue más que un show, fue la confirmación de que Ecuador no las había olvidado.

Esa certeza las impulsó a regresar al lugar donde todo comenzó, el Coliseo General Rumiñahui, el mismo escenario que las vio nacer después del reality show Popstars en 2003. “Kiruba no es como los políticos, Kiruba ofrece y cumple”, afirma Gabriela con convicción. Y esta vez, cumplen con una despedida a la altura de su historia.


De niñas soñadoras a mujeres que lideran su propio camino

Volver a cantar frente a su público tiene hoy un significado diferente. Aquellas niñas que usaban cintillos y guantes para imitarlas crecieron. Ahora son madres, emprendedoras, líderes y mujeres que sostienen hogares y proyectos.

Por eso, cada concierto se convierte en un puente entre generaciones. No es solo nostalgia; es memoria compartida. Es ver a madres que llevan a sus hijas y entender que la música trascendió el tiempo. Kiruba no fue únicamente una banda pop, fue parte del proceso de crecimiento de toda una generación y ese vínculo emocional es el que le da sentido a este regreso. No se trata solo de cerrar un ciclo artístico, sino de honrar una historia colectiva.

Sororidad real en una industria desafiante

Esa historia, además, no estuvo marcada por rivalidades internas, sino por la sororidad y es que en una industria que suele enfrentar a mujeres entre sí, Kiruba eligió apoyarse e impulsarse.

“Si tú nos juntas nos complementamos, pero ninguna es parecida a la otra y yo creo que eso es lo bonito. Entre mujeres celebrarnos y las mujeres acomodarnos la corona. No se trata de quién tiene una, es que todas tenemos una y hay que trabajar siempre juntas”.

Esa filosofía no quedó en palabras porque se apoyaron en proyectos individuales, se acompañaron en conciertos y celebraron los logros de cada una. Así, mientras sus caminos personales se desarrollaban, la amistad se fortalecía.

Kiruba
Kiruba Foto: Ig / @kirubaoficial

Salud mental en tiempos de exposición constante

Esa madurez también les permite mirar con perspectiva la industria actual. Kiruba vivió la fama en una época sin redes sociales, sin métricas que midieran la relevancia. Hoy, el panorama es distinto y mucho más exigente.

Por eso, Gabriela comparte un consejo claro para las nuevas generaciones: “Deja el celular a un lado, déjalo, vive el momento, conéctate con la gente que hace click con tu corazón”.

Su reflexión conecta directamente con la experiencia que han acumulado. Habla de no compararse, de no quedarse atrapada en comentarios negativos, de apostar por proyectos propios. “Desapégate del mundo digital”, insiste, porque la felicidad no se mide en likes, sino en propósito.

La música como refugio

Ese propósito ha sido, desde siempre, la música. Gabriela lo recuerda con claridad: “Yo desde que tenía tres años, sabía que quería dedicar mi vida a la música”. Lejos de hablar de heridas, habla de gratitud. “Mi alma no estaba rota. La música vino simplemente a ser mi vida más bonita”.

Por eso, los reencuentros, tanto con Kiruba como con Kudai, no son solo giras, son oportunidades de reconciliarse con el pasado, de abrazar lo vivido y de confirmar que los sueños pueden reactivarse, incluso cuando parecía que el capítulo estaba cerrado.

Sin embargo, el amor por la música no borra la realidad. La logística de vivir en distintos países, las responsabilidades familiares y las nuevas prioridades hacen inviable un regreso permanente del grupo.

Kiruba
Kiruba Foto: Ig / @kirubaoficial

“Cumbia del Olvido”: Un regalo para el 2026

El adiós también viene con música nueva. La agrupación decidió regrabar “Cumbia del Olvido”, originalmente del disco Baila la Luna. Fue un proceso logístico titánico, con voces grabadas entre Quito y México, buscando un sonido que mantenga la esencia de la banda pero que “suene a 2026”.

Gabriela cuenta que escogieron esta canción por Cecilia Calle, quien propuso hacer la regrabación. Además, todas coincidieron en dejar una canción como regalo para sus fans.

El mensaje que trasciende el escenario

Y si el concierto es un cierre, el mensaje final es una apertura: “Después de que se apaguen las luces, quiero que llegues a tu casa y que saques un cuaderno y que te sientes y que pienses cuál es el proyecto que a ti te haría feliz”.

Gabriela lo dice desde su propia experiencia, quien, a sus 41 años pensó que su historia musical había terminado. Pero decidió volver a intentarlo “Yo me siento de maravilla… sigo haciendo música, hago lo que a mí me gusta y de verdad, yo pensé que no iba a regresar… y aquí estoy otra vez”.

Su invitación es directa y poderosa: “No importa la edad que tengas, cumple ese sueño… que no te importe lo que digan los demás”. Así, el último concierto de Kiruba no solo promete canciones y recuerdos. Promete algo más profundo: la valentía de volver a soñar.

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