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Daniela Andrade: el arte de convertir la vulnerabilidad y la rabia en una ‘Oda’

Tras cinco años de silencio creativo y conversaciones íntimas con su madre, Daniela Andrade transforma su historia personal en Oda.

Daniela Andrade
Daniela Andrade Cortesía / Shelby Fenlon (Cortesía / Shelby Fenlon)

Hay momentos en la vida que no se fuerzan. No llegan con prisa ni con ruido; llegan cuando el corazón está listo para mirarse sin máscaras. Para la artista hondureño-canadiense Daniela Andrade, ese instante tiene nombre propio: ‘Oda’. Y florece este 6 de marzo como una confesión largamente guardada.

Durante casi cinco años, estas canciones fueron semillas en silencio.

“Llevo casi como cinco años cargando ciertas canciones… lo he hecho con mucho amor y son tópicos muy personales”, comparte.

Daniela Andrade
Daniela Andrade Cortesía / Jeff Kwok (Cortesía / Jeff Kwok)

El eco de las raíces: un linaje que canta

La identidad de Daniela Andrade es un puente vivo entre Honduras, Latinoamérica y Canadá.

“La vida me ha regalado la oportunidad de tener historias adentro de mí”, dice, consciente de que su voz es herencia y memoria.

En su casa, el amor tenía forma concreta: hospitalidad, comida, idioma.


Daniela Andrade
Daniela Andrade Cortesía / Jeff Kwok (Cortesía / Jeff Kwok)

“Mi mami siempre compartía formas de amor… también por la comida y el idioma”.

Y entre acordes y canciones, su padre sembró la semilla de su destino entre cuerdas:

“Mi papi era el que siempre estaba tocando la guitarra, enseñándome acordes y diferentes artistas que él amaba”.

Esa dualidad no la fragmenta: la expande. Es su raíz y su horizonte.

Daniela Andrade
Daniela Andrade Cortesía / Jeff Kwok (Cortesía / Jeff Kwok)

La alquimia del sentir: transformar la rabia en luz

En su sencillo, ‘I See Red’, Daniela Andrade transforma la turbulencia en belleza. Es una balada que late con texturas de jazz y destellos electrónicos, pero cuyo verdadero poder reside en la honestidad brutal sobre la fragilidad humana.

“El enojo, la rabia, la ira es una emoción que siempre me ha costado mucho expresar... me di cuenta que si cambiaba la historia en mi mente, me ayudaba a encontrar una abertura conmigo misma”.

Así, la rabia deja de ser sombra y se convierte en puerta. Una puerta hacia la comprensión, hacia la ternura con la propia fragilidad. Al integrar las notas de voz de su madre, el álbum se vuelve un acto de valentía radical.

Daniela Andrade
Daniela Andrade Cortesía / Shelby Fenlon (Cortesía / Shelby Fenlon)

“Quería ser honesta al proceso… Tengo mucho orgullo de que mi mami esté ahí”. La intimidad ya no es miedo; es ofrenda.

Una invitación a detenerse

‘Oda’ no es un producto: es un espacio. Daniela Andrade colocó sonidos de puertas y pasos porque para ella este álbum es eso:

“Como cuando llegas a una puerta, abres la puerta y decides sentarte”. Sentarte a escuchar. Sentarte a sentir. Sentarte a conversar.

En un mundo que nos exige velocidad, ella propone pausa. En un entorno que premia la superficie, ella apuesta por la profundidad.

Daniela Andrade
Daniela Andrade Cortesía / Jeff Kwok (Cortesía / Jeff Kwok)

“Las conversaciones son como un arte, especialmente cuando entras al cuarto con una abertura de tu corazón, paciencia, compasión y curiosidad”. Y a veces, esa otra persona al otro lado de la mesa eres tú.

El poder de la soledad elegida

Para crear esta obra, Daniela Andrade tomo un momento para la introspección.

“Sabía que tenía que escribir todas las letras y comenzar todas las ideas yo sola en mi estudio… eso hizo el proceso un poco más largo, más paciente, con mucho amor”.

En ese aislamiento fértil aprendió algo esencial:

Daniela Andrade
Daniela Andrade Cortesía / Jeff Kwok (Cortesía / Jeff Kwok)

“Aprendí a creer mucho en mis ideas”.

La paciencia se convirtió en maestra. La intuición, en brújula. Cada influencia de su niñez, cada recuerdo, cada acorde heredado encontró su lugar.

Inspirada por el arte suspendido de Cornelia Parker (esa capacidad de encontrar emoción extrema, paciencia y curiosidad en lo que parece roto), Daniela Andrade comprendió que incluso lo fragmentado puede volverse belleza cuando se mira con atención.

El arte de escuchar de verdad

“Este álbum fue como cuando llegas a una puerta, abres la puerta y decides sentarte y tener una conversación”, repite.

Y su petición final no es exigencia, es invitación:

“Verdaderamente lo diseñé para que fuera escuchado así: la conversación en total. Quisiera que las personas tomaran esos 33 minutos para sentarse y escucharlo si tienen el tiempo”.

Daniela Andrade
Daniela Andrade Cortesía / Jeff Kwok (Cortesía / Jeff Kwok)

Treinta y tres minutos. Una pausa. Un acto de presencia.

‘Oda’ es madurez, es reconciliación, es un santuario sonoro donde la paciencia puede sanar. Daniela Andrade no solo nos comparte su música; nos recuerda que sentir profundamente es un privilegio. Y que a veces, lo más revolucionario que podemos hacer es sentarnos a escuchar.

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