Cuando Brenda se preparaba para subir al escenario del prestigioso Festival de Viña del Mar 2026, no solo pensaba en la música. Su vestuario es una declaración de amor por Ecuador y por la riqueza cultural que lo compone.
Desde que eligió apostar por diseñadores nacionales con los que ha trabajado anteriormente, su estrategia ha ido más allá de la moda, se convirtió en una plataforma para visibilizar el talento artesanal ecuatoriano ante miles de espectadores.
Para ella, esta plataforma no es solo personal, es una ventana para mostrar lo que Ecuador sabe hacer, conectando así a su público con una identidad cultural que merece ser celebrada.

Colores tierra y conexión con la naturaleza
El concepto de su vestuario gira alrededor de colores tierra, beige, ocre y tonos cálidos que evocan la naturaleza, las montañas y la tierra fértil que conecta a todos los ecuatorianos con sus raíces.
Estas tonalidades para Brenda simbolizan una conexión auténtica con el entorno natural, que ella considera parte esencial de su identidad artística y personal.
Textiles naturales y técnicas artesanales
Nada en la propuesta del vestuario de Brenda es masivo. Cada pieza está pensada, diseñada y creada para honrar técnicas tradicionales, textiles naturales, bordados hechos a mano y piezas únicas que reflejan la creatividad de quienes los elaboran. Esta elección estética envía un mensaje poderoso, la moda puede ser arte y cultura, una forma viva de contar historias.
Bordados artesanales e hilos tejidos representan la memoria de generaciones que han trabajado la tela como un arte, no como producto industrial. Así, las prendas se convierten en un puente entre la tradición ancestral y una expresión contemporánea.

Jonathan Orrthiz y Luzma Joyas: colaboración con identidad
En su primera presentación en Viña, Brenda lució un vestuario creado por Jonathan Orrthiz, un diseñador ecuatoriano que entiende la moda como un diálogo entre técnica tradicional y visión contemporánea.
Orrthiz ha llevado el lujo artesanal ecuatoriano al escenario internacional, partiendo desde la herencia cultural y el oficio manual para crear piezas únicas. Cada prenda cuenta una historia que va más allá de la estética.
Además, Brenda complementó su atuendo con accesorios de Luzma Joyas, que aportan un brillo especial con piezas artesanales que amplifican el mensaje de identidad. En sus redes sociales, Brenda confesó sentirse “preciosa y orgullosa de vestir a estos diseñadores y creativos ecuatorianos talentosos”, subrayando que llevar su trabajo en un escenario internacional es una forma de honrar su origen.

Moda que habla de identidad y orgullo
Para Brenda, el vestuario no es solo ropa; es una extensión visual de su música y de lo que representa como artista. Cada tejido, cada color y cada accesorio cuentan la historia de un país rico en técnicas culturales, diversidad y creatividad.
Sus atuendos elegantes y cargados de significado no solo realzan su presencia escénica, sino que visibilizan lo artesanal, las manos que trabajan la tela y las técnicas que han sido transmitidas de generación en generación.
La moda, en su caso, se convierte en música visual, una sinfonía de colores, texturas y tradición que invita al mundo a descubrir el Ecuador desde una mirada fresca, auténtica y profundamente humana.
