En un gesto íntimo y cuidadosamente elegido para San Valentín, Meghan Markle volvió a compartir un momento familiar que rápidamente se volvió viral. La protagonista inesperada fue su hija, Lilibet Diana, quien reapareció más grande y sonriente en brazos de su padre, Prince Harry.
La imagen, publicada con motivo del Día del Amor y la Amistad, muestra a Lilibet sosteniendo globos rojos mientras Harry la carga con naturalidad en un entorno al aire libre. El fondo verde, con pasto y árboles, aporta un aire fresco y familiar que contrasta con el hermetismo que suele rodear a la familia.
La dedicatoria que acompañó la fotografía fue breve pero significativa:“These two + Archie = my forever Valentines.”
Con esa frase, Meghan incluyó también a su hijo mayor, Archie Mountbatten-Windsor, reafirmando que su mayor celebración este 14 de febrero es su familia.
Lilibet, la más comentada
Aunque la publicación fue pensada como un mensaje de amor familiar, los comentarios no tardaron en centrarse en Lilibet. Más alta, con su cabello suelto y un look sencillo pero encantador, la pequeña robó las miradas. Los globos rojos que sostenía añadieron un toque simbólico perfecto para la fecha.
La imagen proyecta cercanía y calma, muy lejos del protocolo real británico que alguna vez formó parte de su vida. Desde que los duques de Sussex se establecieron en California, han optado por compartir momentos contados pero estratégicos, especialmente en fechas significativas.
Un mensaje que va más allá del romance
El gesto de Meghan no solo celebra el amor de pareja, sino el amor familiar. En lugar de una fotografía romántica tradicional, eligió destacar su faceta como madre. Esta decisión refuerza la narrativa que ha construido en los últimos años: la familia como prioridad absoluta.
La aparición pública de Lilibet siempre genera expectativa debido a la discreción con la que sus padres manejan su exposición. Cada nueva imagen se convierte en tendencia en cuestión de minutos, y esta no fue la excepción.
San Valentín fue el pretexto perfecto para mostrar cuánto ha crecido su hija y para recordar que, para Meghan, el amor se resume en esos tres nombres: Harry, Archie y Lilibet.
