El pasado 25 de enero de 2026, familiares, amigos y seguidores de todas las edades se reunieron en el Parque de La Paz, en Guayaquil, para rendir un homenaje lleno de alegría y emoción en memoria de Efraín Ruales, a cinco años de su partida física. Este fue una fiesta de recuerdos felices que celebró el legado de un artista que sigue presente en el corazón de Ecuador.
Entre recuerdos y música
Desde las 16:30, el lugar se llenó de flores, fotografías y anécdotas que hicieron vibrar a todos los asistentes. Cada gesto, cada palabra y cada canción expresaron el cariño que aún hoy genera la figura de Efraín, un personaje lleno de carisma, energía y talento, cuyo paso por la televisión y la música marcó a generaciones.
Uno de los momentos más poderosos de la tarde fue cuando su madre, Narcisa Ruales, conocida cariñosamente como ‘Nachita’, tomó el micrófono. Ella compartió cómo, al ver fotos, su corazón se llena de memorias y agradeció profundamente la familia que la Dios le regaló. Su emoción se mezcló con gratitud mientras decía que su hijo dejó huellas profundas de amor gracias a su carisma.

Narcisa agradeció los 36 maravillosos años que compartieron en la tierra y los nueve meses que Efraín permaneció en su vientre. Con palabras amorosas, también agradeció a Dios y a todas las personas presentes, convencida de que estaban allí porque sintieron cariño y admiración por Efraín. Para finalizar el discurso, enfatizó en que “esto se trata de amor, no de muerte”.
La música que une generaciones
También subió al escenario su hermano, Pablo Ruales, quien preparó una sorpresa musical muy especial. Junto al grupo Equilivre, quienes publicaron un video con fotos antiguas junto a Efraín, interpretó “Ojos Marrones” de Lasso.
Antes de cantar, explicó que, aunque la letra no se ajusta con exactitud a la situación, cada vez que la escuchan, su madre y él piensan de inmediato en Efraín, por el color de sus ojos. Y no es difícil entenderlo, cuando suena la línea “Nada es igual sin tus ojos marrones”, todo cobra sentido.
Mientras el grupo tocaba, los asistentes compartieron emociones. La madre de Efraín no pudo contener las lágrimas, al igual que otros familiares que se mostraron visiblemente conmovidos. En medio del momento, Pablo Ruales también le expresó a su madre un sentido “te amo mamá”.

Un legado que sigue brillando
Más allá del dolor, la jornada se sintió como una celebración viva en la que todos los asistentes compartieron historias y anécdotas sobre los momentos que vivieron con Efraín. Su paso por la televisión nacional, la música con su banda y su personalidad brillante volvieron a resonar con fuerza.
La tarde cerró con aplausos, abrazos y el compromiso de mantener vivo el legado de un hombre cuya luz sigue inspirando a artistas, fanáticos y familias ecuatorianas. El homenaje no fue solo para recordar lo que se perdió, sino para celebrar lo que se vivió, lo que se compartió y lo que aún se siente.
