Julio Iglesias decidió romper el silencio. Luego de que la Fiscalía de España se negara a entregarle acceso formal a la denuncia presentada en su contra, el cantante optó por usar su cuenta de Instagram para lanzar un contraataque directo contra quienes lo acusan y contra los medios que han difundido la historia.
“Ante la negativa de la Fiscalía de España a permitirme ejercer mi defensa en el procedimiento y a proporcionarme acceso formal a la denuncia, me veo obligado a pronunciarme públicamente”, escribió el artista en una de sus historias, dejando claro que siente que se le ha cerrado la vía institucional para responder.
En ese mismo mensaje, Iglesias afirmó que las acusaciones que circulan son falsas y que existen pruebas que lo demuestran. “La evidencia es clara: las comunicaciones de WhatsApp enviadas por las denunciantes durante el tiempo que trabajaron en mi casa y las comunicaciones después de irse demuestran que la información difundida carece de veracidad”, sostuvo.
Julio Iglesias revela los verdaderos nombres de sus denunciantes
Para respaldar su versión, el cantante publicó una serie de capturas de conversaciones privadas de WhatsApp que, según él, contradicen el relato de quienes lo denuncian.
En una de ellas, fechada el 20 de abril de 2021, una mujer identificada como Stephany Abreu le escribe:“Profesor buenas noches, espero puedas dormir sin malestar, sueñes con los angelitos y puedas descansar, te quiero mucho… gracias por tu paciencia y por tus enseñanzas del día de hoy”.
En mensajes posteriores, del 1 y 4 de mayo de 2021, la misma persona le envía textos con corazones y besos, preguntándole cuándo ir a hacer ejercicios y recordándole que se coloque una faja postural. En septiembre de ese mismo año, le escribe: “Te quiero mucho, gracias por todo”.
También difundió una felicitación de cumpleaños de septiembre de 2022 donde la mujer lo llama “Julitoooo” y le desea salud y felicidad, firmando como “tu fisioterapeuta por siempre”.
En otra serie de mensajes, una mujer identificada como María Alejandra le envía saludos afectuosos en 2023, le dice que lo quiere mucho y que está “a la orden”. Incluso aparece un mensaje donde ella misma reconoce: “Me gustaría desearle feliz año nuevo al señor, pero de seguro no quiere saber de mí”.
