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Reviven abuso de Julio Iglesias a Verónica Castro tras acusaciones de exempleadas

Luego de que salieran a la luz los testimonios de las exempleadas de Julio Iglesias, quienes lo señalan de abuso sexual, se revivieron las agresiones que Verónica Castro sufrió de su parte

Julio Iglesias y Verónica Castro
Julio Iglesias y Verónica Castro Imágenes del archivo

Las acusaciones por presuntos abusos sexuales y maltrato laboral han vuelto a alcanzar a Julio Iglesias. Exempleadas decidieron sacar su caso a la luz y lo denunciaron por agresiones sexuales y trata. Al mismo tiempo, viejas anécdotas de figuras públicas como Verónica Castro han recobrado relevancia. Sus recuerdos de tocamientos y un beso forzado en plena cámara se revivieron en medio del caso.

Las mujeres forman parte de una investigación periodística de tres años realizada por elDiario.es en colaboración con Univisión Noticias, que recopiló el testimonio de exintegrantes del personal doméstico y de servicios del cantante, así como documentos, comunicaciones y reportes médicos. En conjunto, los relatos describen un entorno marcado por el control, las humillaciones y un esquema de poder en el que la figura de Iglesias quedaba prácticamente intocable.

Verónica Castro y los episodios que vuelven a la conversación

Mientras las exempleadas revelan sus testimonios, la conversación pública también ha revisitado experiencias narradas años atrás por Verónica Castro. La actriz y conductora contó en televisión que, durante una entrega de premios, Julio Iglesias se colocó detrás de ella en el escenario y la tocó en un glúteo sin su consentimiento, frente a colegas y público.

Según relató, su reacción fue inmediata: respondió con un golpe hacia atrás sin saber quién había sido, hasta darse cuenta de que se trataba del cantante español. Al reclamarle, él habría justificado la conducta con la idea de que, como no tenía acceso a ella en privado, lo hacía en público.


Castro también recordó una entrevista realizada en México, en la que aceptó conversar con el intérprete pese a ciertas reservas por experiencias previas. Al final del encuentro, y mientras las cámaras seguían grabando, el artista se levantó, la tomó de la cabeza y le dio un beso en los labios sin pedir permiso. De acuerdo con la versión de la actriz, Iglesias insistió de nuevo en que actuaba así porque ella no aceptaba ese tipo de acercamientos tras bambalinas.

Estos episodios, que en su momento se contaron casi como anécdotas incómodas de la farándula, hoy son revisados por la audiencia desde otra perspectiva, en un contexto donde cada vez más mujeres han decidido relatar públicamente situaciones de abuso.

Un sistema de control dentro de las mansiones del cantante

De acuerdo con los testimonios recopilados por la investigación, el presunto abuso no se limitaba a episodios aislados, sino que se insertaba en una dinámica interna que las exempleadas describen como rígida y profundamente jerárquica.

Las encargadas de servicio, además de coordinar las tareas cotidianas, habrían tenido un rol clave en la organización de la vida privada del cantante: eran quienes supuestamente elegían qué trabajadoras podían acercarse a su habitación al final del día. Las denunciantes sostienen que este filtro favorecía situaciones de vulnerabilidad, donde resultaba muy difícil negarse o siquiera hablar de lo que ocurría.

Una de las mujeres asegura que durante meses fue objeto de abusos sexuales reiterados, hasta el punto de sentir que era tratada como un objeto y no como una empleada. Su relato incluye descripciones de encuentros en los que, según afirma, se ejercían presiones, insultos y agresiones físicas. Otra denunciante, vinculada al área de salud, refiere tocamientos sin consentimiento mientras prestaba sus servicios profesionales.

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