Una profunda reflexión sobre uno de los momentos más duros de su vida hizo el actor Cristián de la Fuente, en conversación con Berni Cruz en el programa “La última palabra” de Zapping, sobre la bala que recibió su hija Laura y que iba dirigida a él, instancia donde además abordó cómo vivió la compleja dinámica familiar, al ser “el resultado de una relación extramarital de mi papá”.
En ese contexto, De la Fuente explicó cómo vivió en una dinámica que mezcló por años el cariño y la ausencia.
“Yo fui el resultado de una relación extramarital de mi papá. Mi papá estaba casado, tenía cuatro hijos y aparezco yo con mi mamá. Pero mi papá en vez de separarnos a todos, nos unió a todos (...) Mi papá iba el sábado a mi casa con mi mamá y conmigo y yo iba el domingo a la casa de mi papá con mis hermanos y mi tía”, contó.
Luego, reconoció que lo que más le pesó en la vida era que “mi papá iba todos los días de seis de la tarde a diez de la noche a mi casa. Pero a las diez de la noche me decía buenas noches y se iba a su casa, a su otra casa (...) Entonces ese niño, todos los días su papá se iba y él no entendía por qué si el papá lo quería tanto no se quedaba”.
“Ese niño tenía que ser el más seco en el colegio, no tenía tolerancia al error y al fracaso, quería tener el mejor promedio y entrar a la mejor universidad. ¿Por qué? Porque demostrarle, papá, acá estoy, como, no te vayas”, agregó.
“Entender que mi papá, como papá, fue lo más grande del mundo, pero en las relaciones familiares fue como las pelotas. Pero eso hay que entenderlo, el ídolo, se te tiene que caer”, reflexionó sobre su relación con su papá.
La noche del disparo que recibió Laura
Luego, abordó uno de los episodios más duros de su vida; cuando una bala casi le alcanza la cabeza y que finalmente terminó hiriendo a su hija Laura.
“A mí me pasó una bala a tres centímetros de la cabeza, porque la bala iba para mí y por no darme a mí, le dieron a la Laura (...) No sé qué hubiera sido peor para la Laura, si recibir ese balazo, o que le hubieran volado la cabeza al papá en frente de ella”, dijo.
Cristián de la Fuente agregó que “estamos hablando de tres centímetros, en tres centímetros menos y la bala me pasaba por acá y me volaba la cabeza (...) Era mi cumpleaños. Llegamos a la clínica como a las cinco, de las cinco hasta las cuatro de la mañana que salió del pabellón, nunca había rezado tanto en mi vida. Era horrible”.
Finalmente, agregó que el aprendizaje vino con la necesidad de sostenerse. “Yo también necesito ayuda, yo también necesito tratarme, yo también necesito no tener culpa”, apuntó, agradeciendo que el hecho “no tuvo ninguna repercusión ni le dejó ninguna secuela”, y que su hija pudiera seguir con su vida.
