Este martes, 13 de enero, el mundo del entretenimiento despertó bajo una sombra de sospecha: varias exempleadas de Julio Iglesias han roto el silencio para denunciarlo por presunta agresión sexual.
Pero mientras las denuncias exponen un lado oscuro del ídolo, la “vieja guardia” ha sacado los colmillos. Jaime Peñafiel, íntimo amigo y defensor a ultranza del cantante, ha calificado estas acusaciones como una sarta de mentiras orquestadas por “individuas” que solo buscan difamar.
Jaime Peñafiel defiende a Julio Iglesias y ataca a supuestas víctimas
La defensa de Peñafiel ha cruzado todas las líneas de la diplomacia, provocando una indignación inmediata. Con un estilo agresivo, el periodista aseguró en el programa ‘En boca de todos’ que el artista jamás habría cometido tales actos porque, según su visión, “nunca ha tenido necesidad de abusar de las mujeres porque siempre ha tenido mujeres a su disposición”. Esta afirmación, que parece reducir la violencia sexual a una simple falta de “oportunidades”, ha sido recibida como un insulto a la gravedad de los testimonios presentados.
Peñafiel, quien se identifica como el padrino y “hermano” de Iglesias, sostiene que vivió en sus residencias de Miami y Las Bahamas, donde supuestamente el servicio era tratado con guante de seda y vestía impecablemente “con uniforme”. Para él, estos relatos de abuso son “canalladas” de gente “miserable” que intenta manchar un legado histórico a estas alturas de la vida del artista.
Con una soberbia que ha dejado atónitos a los espectadores, Peñafiel sentenció: “Lo que digo yo va a misa”. Así, mientras las víctimas exponen un presunto historial de vejaciones, el periodista prefiere aferrarse a la imagen romántica del “mujeriego” exitoso, ignorando que el carisma no es un cheque en blanco para la impunidad. ¿Es lealtad incondicional o una ceguera voluntaria ante el horror? La polémica apenas comienza.
