El capítulo del reto de eliminación de MasterChef Celebrity Ecuador arrancó con una mezcla de tensión, decisiones estratégicas y emociones a flor de piel desde el primer minuto. Antes de que los delantales negros se enfrentaran al desafío, Virginia Limongi convocó al portador del Pin del Chef, Frickson Erazo, para que tomara dos decisiones que cambiarían el curso de la competencia: escoger a quién bajar del balcón y a quién salvar del reto.

Con mucha reflexión, Frickson decidió bajar del balcón a Erika Russo, quien había ganado su lugar en la prueba anterior con un plato espectacular, dejando ver el impacto emocional que estas decisiones tienen incluso entre amigos.
Pero también había buenas noticias, Frikson eligió salvar a Nexar Gómez y Beber Espinoza, dos compañeros que se mostraron profundamente conmovidos y agradecidos por la confianza. Beber, quien soltó un par de lágrimas, compartió parte de su historia de perseverancia, contando cómo su infancia le enseñó a luchar por cada oportunidad y a ayudar a otros.
Reto mar y tierra: creatividad contra tiempo
Con los participantes sentados frente a sus estaciones, comenzó el reto en el que contaban con 60 minutos para preparar un plato que combinara sabores del mar y de la tierra, con dos proteínas, guarnición y salsa incluida. La misión no era solo técnica, también era creativa, desafiante y exigente.

Mientras los competidores corrían contra el tiempo y el estrés, los chefs se acercaban para ofrecer consejos y orientar a cada uno. Monserrath recibió tips del chef Jorge Rausch para perfeccionar la textura de su salsa y mientras el chef estaba en su estación le hizo caer en cuenta de que le faltaba la proteína que representaría a la tierra, haciéndola correr para que logre presentar un plato que cumpla el reto.
Platos a prueba: éxitos, desafíos y creatividad
Uno a uno, los competidores presentaron sus propuestas: Bastián sorprendió con una salsa que se robó elogios por su equilibrio y sabor. Erika Russo presentó un risotto que no alcanzó a convencer del todo a los jurados. Jorge Campozano, con su “Maremoto de Sabores”, recibió buenas notas de sazón aunque algunas observaciones técnicas.
Por su parte, Carlos Luis Andrade destacó por la salsa de su plato, aunque su presentación fue calificada como simple. Monserrath tuvo un gran plato pese a detalles menores, como una carne de chancho seca. Josh Paredes presentó “La tercera fusión”, sabroso aunque con proteína un poco seca, y Sebastián Guayasamín enfrentó retos con la consistencia de sus salsas.

El Jose sorprendió con un cuscús fantástico, aunque algunos elementos se sintieron pesados. Y luego llegó el turno de Blanko, con su creación bautizada como “El arroz bipolar”, un plato que combinaba pescado, langostinos y carne con salsa japonesa. Sin embargo, en la degustación los chefs notaron que dos de las proteínas estaban crudas y que el plato carecía de una salsa definida, un error crítico en este tipo de prueba.
La decisión que marcó emociones
Tras deliberar, los jueces llamaron al frente a Blanko y Erika Russo, quienes presentaron los platos con más errores. Mientras sus compañeros subían al balcón, nadie aplaudía por el temor de perder a uno de los dos competidores. Al final, fue Blanko quien finalmente tuvo que decir adiós a las famosas cocinas de MasterChef Celebrity Ecuador.

El silencio invadió el set, y las cámaras capturaron un momento cargado de emoción: Blanko, conocido entre sus compañeros como “el más pequeño de la casa”, recibió palabras de cariño, agradecimiento y los mejores deseos de parte de los jueces y sus colegas.
Con lágrimas en los ojos, abrazos sinceros y una mezcla de tristeza y gratitud, Blanko pronunció sus palabras finales y se despidió entre abrazos y aplausos. Su salida, más allá de un resultado competitivo, fue un recordatorio de que cada experiencia sembrada en estas cocinas deja una huella emocional y culinaria imborrable.
