La música regional latinoamericana amaneció de luto este 11 de enero, tras confirmarse la muerte de Yeison Jiménez en un accidente aéreo. La noticia sacudió a Colombia, a México y a una industria que apenas meses atrás celebraba uno de los momentos más grandes de su carrera.
En julio de 2025, durante una entrevista concedida a Publimetro en Bogotá, Yeison hablaba con la serenidad de quien había alcanzado un sueño imposible: llenar el Estadio El Campín, ante más de 45 mil personas, convirtiéndose en el primer artista de la música regional popular colombiana en lograrlo. Aquella noche celebró su cumpleaños, presentó el tema Se acabó y selló su legado frente a un público que lo acompañó desde sus inicios.
Más allá del récord, Jiménez siempre entendió el éxito como consecuencia del orden y la disciplina. “Yo soy un man muy enfocado. No soy de consumo de drogas, casi no tomo, soy un man de mucho trabajo”, decía entonces, recordando los años de desvelo y sacrificio que lo formaron, desde su paso por Corabastos hasta sus 16 años de carrera artística.
En esa conversación también dejó claro que su historia musical no podía entenderse sin México. Desde niño, creció escuchando música mexicana en las cantinas de sus padres. “México es el país que sembró en mí la música regional. Crecí escuchando su música toda la vida. Les tengo una deuda”, confesó, convencido de que pronto saldaría ese pendiente con el público mexicano.
Ese vínculo se materializó en una colaboración que hoy duele más que nunca: un dueto ya grabado con Ángela Aguilar, que quedó inconcluso en su lanzamiento. Fue ella quien lo buscó directamente por redes sociales; la canción —escrita por un compositor mexicano— estaba lista, con las voces grabadas y a la espera del video. “Es muy linda, la letra es demasiado linda. Ojalá que pueda salir a la luz”, expresó Yeison con ilusión.

Hoy, esas palabras resuenan como despedida. El tema permanece pendiente, suspendido en el tiempo, convertido en uno de los últimos puentes musicales que el artista tendió entre Colombia y México. Un proyecto que simboliza no solo una colaboración, sino el profundo respeto y amor que Jiménez sentía por la música regional mexicana.
A los 34 años, Yeison Jiménez se va dejando canciones, récords y una conexión honesta con su gente. Su última gran promesa quedó grabada en una canción que aún no ve la luz, pero que ya carga con el peso de la memoria y la ausencia. Su voz, sin embargo, seguirá viva en cada escenario que soñó conquistar.

