A sus casi cuatro décadas de carrera, Julio Preciado vive uno de los momentos más profundos y decisivos de su vida. No sólo porque celebra seis años de haber recibido un trasplante de riñón que le devolvió la oportunidad de existir, sino porque, con la serenidad que da haber vencido a la muerte, comienza a visualizar su despedida de los escenarios. No desde el miedo, sino desde la gratitud. No desde la urgencia, sino desde la conciencia de haber sobrevivido para cumplir una misión más.
Julio Preciado no romantiza su proceso. Lo nombra con crudeza y honestidad. “Gracias a Dios encontré la luz que es mi hija Juliana… No es fácil llegar a esto, pero creo que si no hubiera llegado hasta el fondo del problema, no me hubiera salvado”.
El cantante recordó que tuvo que tocar fondo para decidir vivir. “Yo tuve que ver los focos rojos para decir: quiero seguir viviendo. Porque mientras ves los focos ámbar, piensas que todavía aguantas… pero cuando ya no tienes opciones más que una, que se llama trasplante, es cuando decides”.
Esa decisión lo llevó a cambiarlo todo. “Dejé absolutamente todo. Alcohol, drogas, cigarros… todo. Se necesita mucha fuerza de voluntad, pero también decir: hasta aquí”. Hoy, lo dice con orgullo: “Tengo ya más de siete años sin probar alcohol y seis años limpio de todo”.

El agradecimiento atraviesa cada palabra de Preciado. “No sé cuántos años me queden todavía… le pregunté al doctor cuánto me iba a aguantar el riñón. Me dijo: si te cuidas, 18 o 20 años; si sigues como ibas, ni tres. Cambiar mi vida también tiene un gran beneficio”.
Lejos de los miedos, hoy se levanta agradecido. “Cada día que me despierto, lo hago agradecido. Estoy jugando puro tiempo extra, como en el futbol”.
Julio Preciado no habla desde la nostalgia, sino desde la conciencia. Sobrevivió, cambió y entendió que la vida —como la música— también sabe cuándo bajar el telón. Y cuando llegue ese momento, lo hará de pie, agradecido y en paz, dejando un legado que va más allá de la voz: el testimonio de que siempre se puede volver a empezar.
Regalar vida: El nuevo propósito
Como parte de esta etapa, Julio Preciado anunció que regalará un trasplante de riñón junto con su equipo médico. “La lista de espera está arriba de 14 mil personas. Muchísima gente necesita una oportunidad de vida”.
El proceso será transparente y legal, con criterios médicos claros. “No es barato ser una persona trasplantada, se los digo yo. Pero queremos darles estabilidad, medicamentos y una atención digna”.
Para Preciado, compartir su experiencia es una responsabilidad social. “La experiencia vale mucho replicarla, compartirla, para que más gente se sume”.
Un adiós, sin prisa
Julio Preciado fue claro: no se retira porque no pueda cantar. “No me voy porque no meta gente ni porque no tenga voz. Me voy porque necesito estar con mi familia. Mis hijos no estuve cuando más me necesitaron, ahora quiero disfrutar a mis nietos”.
El retiro será paulatino y planeado. “Me quiero ir al 100% de facultades físicas, vocales y mentales. No quiero que mañana pase algo y me obligue a dejar de cantar”.
La gira de despedida comenzará a prepararse en agosto, con fechas en Europa, México y Estados Unidos. “Estoy cantando mejor que antes, lo disfruto plenamente. Ahora sí espero el aplauso hasta el último minuto”.

Disco para cerrar ciclos
Como parte de este adiós, Julio Preciado prepara tres producciones: un disco en vivo, un álbum de duetos y un último disco de línea. “No vamos a hacer refritos. Serán canciones nuevas, totalmente nuevas”.
Entre los invitados confirmados están figuras del regional y el pop, además de una colaboración muy especial. “Va a ser un orgullo compartir la voz de Don Vicente con la mía”. El tema será La llave de mi alma, composición de Vicente Fernández.
El proyecto discográfico se realizará con Sony BMG y contará con invitados como Christian Castro, además de músicos vinculados a Banda El Recodo.
Aunque se despida de los escenarios, Julio Preciado no dejará la música. “Dejar la música sí la veo muy difícil”. Desde su estudio en Mazatlán, impulsa nuevos talentos y apoya proyectos formativos como la Escuela de la Tambora Sinaloense.
“Estoy sembrando para cosechar. Para crear nuevos músicos, nuevos talentos”.
Próximo concierto
24 de marzo en el Auditorio Nacional (CDMX).
