Desde el inicio del programa, el público sabía que esperaba un capítulo especial de MasterChef Celebrity Ecuador, pero nadie imaginó la dosis de alegría y picardía que traería consigo Monserrath Astudillo en su inolvidable papel de Tía Cuquita.
Al aparecer en el set con su característico humor y personalidad, esta querida actriz ecuatoriana no solo arrancó sonrisas sino también convirtió un simple gesto en uno de los momentos más comentados de la temporada.

La escena arrancó cuando la Tía Cuquita, con esa chispa que la caracteriza, pidió la ayuda de un caballero alto para que la acompañara mientras caminaba por el pasillo central de las cocinas; entonces apareció Beber Espinoza, el carismático ex boxeador, cuya imponente figura contrastaba de manera divertida con la pequeña estatura de la Tía Cuquita.
Un beso que encendió el estudio
Mientras caminaban juntos, la Tía Cuquita aprovechó para encender aún más el ambiente, llegó el momento de bajar una grada y, con carácter, pidió un beso al gran Beber, quien inicialmente se sintió tímido por lo que ofreció su mejilla, pero la Tía Cuquita, ni corta ni perezosa, lo regañó y exigió un beso en la boca.

Entre risas, carcajadas del público y la sorpresa de los demás concursantes, finalmente lo consiguió. Fue un momento espontáneo, alegre y cargado de buena energía, que recordó que, más allá de la competencia, MasterChef está lleno de gestos humanos, divertidos y entrañables.
Además, hay que recordar que los participantes ya venían molestando a Monserrath con Beber desde un reto anterior, en el que compartieron cocina.
Aunque Tía Cuquita no permaneció durante todo el programa, pues Monserrath tenía que enfrentarse a su propio reto culinario, supo dar una dosis extra de entusiasmo al show. Y no solo con Beber, porque incluso se animó a besar la cabeza del estricto chef Jorge Rausch, quien no pudo evitar soltar una sonrisa tras el gesto.
Sabores internacionales en la cocina
Tras las risas, llegó el momento serio del reto del día con la famosa Caja Misteriosa. En esta ocasión, los participantes recibieron ingredientes esenciales para preparar platos inspirados en la cocina de Medio Oriente. Con exactamente 60 minutos en sus estaciones, cada cocinero debía demostrar creatividad, técnica y sabor para impresionar al exigente panel de jueces.
La dinámica era clara, solo aquellos que lograran un plato que llamara la atención de los jurados serían tomados en cuenta para presentar su preparación. Algunos platos pasaron sin pena ni gloria, otros simplemente desconcertaron por combinaciones poco acertadas, pero dos brillaron con luz propia.

Frickson Erazo: raíces y especias
Uno de los platos que más destacó fue el de Frickson Erazo, llamado “Araberaldas”, en el que el deportista fusionó su tradición esmeraldeña con sabores árabes de forma sorprendente.
Su propuesta incluyó un arroz árabe con almendras acompañado de un rollo de pollo y cordero, rematado con una salsa especiada que conquistó a los jueces. Lo que a simple vista parecía una mezcla inusual terminó siendo uno de los favoritos de la noche.
Jorge Campozano: creatividad hecha arte
Por su parte, Jorge Campozano presentó con humor y estilo un plato llamado “Al bajad, tomad”, compuesto por carne, coral de hojas de parra, cuscús y sopa aromática. Aunque suene peculiar, el plato tuvo un equilibrio de sabores que también llamó la atención del jurado y fue muy bien recibido.
Tras la degustación y deliberación del jurado, Frickson Erazo y Jorge Campozano fueron seleccionados como los dos concursantes que se enfrentarán en un próximo duelo por el codiciado Pin del Chef, una insignia que otorga ventajas significativas a quien la porte en esta etapa de la competencia.

Un capítulo diferente
Este episodio de MasterChef Celebrity Ecuador combinó de manera magistral humor, emoción y alta cocina. La llegada estelar de la Tía Cuquita, con su beso cómplice a Beber Espinoza, trajo risas y una energía contagiosa al estudio.
Más adelante, en la pista culinaria, la creatividad de Frickson Erazo y Jorge Campozano se robó los aplausos al transformar ingredientes de Medio Oriente en platos distintivos que les valieron un lugar en la disputa por el Pin del Chef.
