La expectativa alrededor de The Devil Wears Prada 2 es más alta que nunca. Veinte años después del estreno de la icónica película de 2006, los fans de la moda y del cine están al pendiente de cada detalle de la secuela. El regreso de Miranda Priestly (Meryl Streep), Emily Charlton (Emily Blunt) y Andy Sachs (Anne Hathaway) promete explorar la lucha de la legendaria editora por mantener la relevancia de su revista en la era digital, mientras los desafíos de la industria de la moda y la prensa se intensifican. La secuela, programada para mayo de 2026, se perfila como uno de los eventos cinematográficos más esperados de los próximos años.
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Anne Hathaway, que ha brillado por su talento, versatilidad y carisma a lo largo de su carrera, vuelve a encarnar a Andy Sachs, mostrando cómo su personaje ha evolucionado tras dos décadas. Hathaway se ha convertido en un referente no solo en la pantalla grande, sino también en el mundo de la moda, donde su estilo ha sido admirado y seguido por millones. Su participación en la secuela es crucial para mantener la esencia de la historia, equilibrando drama, humor y glamour con una presencia imponente que conecta con la audiencia actual.
Una caída que no pasó desapercibida
En las últimas semanas, las imágenes del rodaje en Nueva York han mostrado a Hathaway encarnando a Andy con looks impecables: blusas elegantes, faldas de diseñador y tacones que reflejan su impecable gusto y conexión con la moda. Sin embargo, lo que nadie esperaba fue un momento que ya se ha vuelto viral: una caída espectacular en pleno set.
Hathaway, vestida con tacones de tiras negras que parecen ser parte de su estilismo para la película, perdió el equilibrio al romperse el tacón de uno de sus zapatos Valentino mientras bajaba unas escaleras. El resultado fue un aterrizaje elegante y controlado, donde incluso mantuvo su bolso y levantó las manos al aire como si estuviera culminando una rutina de gimnasia.
La reacción inmediata del equipo y del público presente fue de asombro y aplausos. Hathaway, con su característico humor, compartió un video en Instagram bromeando sobre la caída, comparándola con otro incidente en The Princess Diaries, y dejó claro que su buen humor y profesionalismo permanecen intactos.
El lujo arruinado y el precio del glamour
El detalle que más llamó la atención de los fans fue el calzado: los zapatos Valentino de Hathaway quedaron dañados. Aunque no se confirmó el modelo exacto, los diseños de la marca suelen costar entre $800 y $1,500 USD, convirtiendo el incidente en un recordatorio del alto precio de la moda de lujo.
“Los Valentino salieron del chat”. “De hecho los Valentino no salieron ilesos, claramente se le rompió el tacón”. “Lo bueno que ella está bien. Ahora, los Valentino se rompieron”, se lee en redes sociales.
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Anne Hathaway mantiene una relación cercana con la firma Valentino, que va más allá de la moda. Desde la aparición especial de Valentino en The Devil Wears Prada, Hathaway ha lucido sus diseños en eventos clave y momentos personales importantes, incluido su vestido de novia en 2012, consolidando así su vínculo con la marca.
Esta caída, lejos de opacar su talento, mostró una vez más la capacidad de Hathaway para enfrentar imprevistos con gracia, incluso cuando sus icónicos tacones de diseñador sufrían un revés.
El incidente no solo refuerza la atención mundial sobre la secuela, sino que también destaca cómo Anne Hathaway sigue consolidándose como un ícono de estilo y talento.