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Los 8 vestidos más icónicos de Marilyn Monroe (algunos han sido expuestos en museos)

La estrella protagonizó algunos de los momentos de moda más memorables con estos diseños.

Marilyn Monroe es un icono fashion
Marilyn Monroe es un icono fashion | Instagram: @marilynmonroe

Marilyn Monroe no solo fue una de las actrices más emblemáticas de Hollywood, sino también un icono de la cultura pop y un auténtico referente de la moda.

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Además de su glamuroso maquillaje y su rubia cabellera, un sinnúmero de sus espectaculares looks pasó a la historia y ahora son artículos de colección de millones de dólares.

Entre sus atuendos más icónicos se encuentran varios vestidos. Muchos de estos fueron creados para sus personajes en la gran pantalla. No obstante, muchos otros eran de su propiedad.

Desde bodas, viajes y fiestas hasta grandes eventos como los Oscar, Monroe llevó en cada ocasión los vestidos más impresionantes y se inmortalizó como icono fashion hollywoodense.

Marilyn Monroe y sus vestidos más icónicos

A continuación, recordamos algunos de los vestidos de Marilyn Monroe más comentados a lo largo de su vida y después su inesperado fallecimiento en 1962.

El vestido fucsia de Los caballeros las prefieren rubias

Uno de los vestidos más icónicos y reconocidos de la actriz es el confeccionado en satén fucsia que llevó en una de las escenas de la película Los caballeros las prefieren rubias (1953).

En dicha secuencia, la artista luce este diseño de William Travilla para interpretar la canción Diamonds are a girl’s best friends. El modelo de corte ceñido tenía un escote palabra de honor.

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Asimismo, presentaba un gran lazo en la parte trasera y un pequeño cinturón. Monroe lo llevó con unos guantes largos y exuberante joyería plateada.

En el año 2010 fue subastado y vendido por, nada más y nada menos, que 310,000 dólares.

El vestido blanco de La comezón del séptimo año

El vestido blanco que Marilyn usó en La comezón del séptimo año (1955) no es solo el vestido más icónico de su vida, sino también el más emblemático en la historia del séptimo arte.

La pieza sinónima de Monroe, nuevamente creada por diseñador de vestuario Travilla, estaba elaborada en crepé de georgette y presentaba una falda plisada, cuello halter y se ceñía a la cintura.

De acuerdo a medios, tras la muerte de la estrella, Travilla el decidió resguardar los vestidos que había hecho para ella; sin embargo, después de su fallecimiento en 1990, la colección fue recuperada y subastada.

El inolvidable vestido, cuya falda es levantada por el viento para revelar las piernas de la actriz en una icónica escena del filme, se subastó por 4.6 millones de dólares en 2011.

El vestido fucsia con cut out

La imagen de bomba sensual con aires de inocencia que caracterizó la actriz a lo largo de su vida comenzó exactamente con su actuación en la película de romance y suspense Niagara en 1953.

En esta producción, Marilyn llevó un vestido de satén fucsia imposible de olvidar que muy bien se podría usar hoy: de longitud midi, con escote cut-out debajo del busto y un lazo en el centro.

Diseñador por Charles Le Maire y Dorothy Jeakins, el vestido captura la esencia de la antiheroína de la cinta. Según Vogue, también había una versión en rojo. Monroe lo usó en algunas ocasiones en la vida real.

El vestido dorado de Los caballeros las prefieren rubias

Otro de los vestidos icónicos de Marilyn fue el exquisito diseño con pliegues en tela lamé dorada brillante que lució brevemente en Los caballeros las prefieren rubias.

Aunque se trataba de un espectacular modelo de Travilla de cuello halter con un profundo escote pico, no pasó los censores de la meca del cine en aquella época y por eso apenas apareció a cuadro.

De acuerdo a The Telegraph, Monroe pidió permiso para llevar el vestido en los premios Photoplay en 1953. Travilla se rehusó alegando que era “demasiado sexy y llamativo” para la vida real.

No obstante, Monroe extendió la petición al director de la 20th Century Fox, quien se lo concedió. Así fue que la luminaria se apareció en la premiación como una auténtica diosa con este traje.

El diseño fue exhibido en la exposición en honor a la actriz celebrada en el Museo Ferragamo, en Italia, en 2012 y 2013.

El vestido verde de los Globos de Oro

Norma Jeane Baker –su nombre real- deslumbró al asistir a los Globos de Oro 1962 con un mítico vestido de lentejuelas esmeraldas de Norman Norell para recibir el premio Henrietta a la actriz de cine favorita del mundo.

El ceñido modelo con escote en V y espalda descubierta del llamado “Balenciaga americano” volvió a dar de qué hablar recientemente cuando Kim Kardashian lo llevó en la fiesta posterior a la Met Gala este año.

El vestido de su luna de miel

El vestido que Marilyn Monroe lució durante una serie de shows en Corea del Sur mientras estaba de luna de miel con Joe DiMaggio en 1954 es otro de los vestidos emblemáticos de la famosa.

Diseñado por Ceil Chapman, el modelo era del estilo característico de Marilyn con un largo midi, tirantes y escote recto. Asimismo, estaba adornado a mano con lentejuelas.

De acuerdo a The Hollywood Museum, en donde dicho vestido reposa, este se trataba de una de las prendas personales favoritas de la intérprete. De hecho, lo usó en varias ocasiones a lo largo de su vida.

Entre esas ocasiones estuvo la visita a territorio coreano. Según medios, la artista se alejó de su luna de miel para entretener a las tropas estadounidenses en el espectáculo que duró varios días.

El vestido negro de los Oscar

Aunque parezca difícil de creer, Marilyn Monroe solo asistió a los Oscar una vez en 1951 para presentar el premio a la mejor mezcla de sonido a Thomas P. Moulton.

No obstante, la estrella hizo de su única aparición en los premios de la Academia completamente inolvidable gracias a su look: un pomposo vestido de tul negro de princesa.

El diseño off-the-shoulders fue originalmente creado por Renié para la cinta The House on Telegraph Hill. Empero, Monroe lo tomó prestado del vestuario de la 20th Century Fox; señaló Tatler.

La famosa además lo complementó a su manera con una estola de piel blanca y joyería de Cartier.

El vestido nude “Happy birthday, Mr. President”

Después del vestido blanco en La comezón del séptimo año, el vestido más icónico de Marilyn Monrie fue el diseño nude que llevó para cantar el feliz cumpleaños a John. F. Kennedy en Madison Square Garden el 19 de mayo de 1962.

La ajustada pieza, confeccionada por el francés Jean-Louis Berthault basado en un boceto de Bob Mackie, estaba elaborado en seda soufflé y tiene 2 mil 500 cristales incrustados a mano.

El diseño semitransparente presentaba una espalda descotada y fue creado exclusivamente para la artista; incluso se dice que terminó de ser cosido cuando se lo puso y lo combinó con una estola de visón.

“Ella realmente quería despertar a la gente, pidió un vestido que hiciera a toda la gente creer que estaba desnuda, pero su cuerpo en realidad estaba cubierto de diamantes cuando se quitó el abrigo de piel” para cantar, dijo Mackie sobre el vestido en su libro The Art of Bob Mackie.

El vestido pasó por muchas manos hasta que el museo Ripley’s Believe It or Not! lo compró por 4.8 millones de dólares en una subasta en 2016. Con la compra, se convirtió en el vestido más caro vendido en una subasta.

Desde entonces, el diseño estuvo resguardado en el museo hasta hace unos meses atrás, cuando lo prestaron a Kim Kardashian para que lo luciera en la alfombra roja de la Met Gala 2022.

El modelo además fue el último atuendo que la cantante usó en público. Tres meses después de cantar ‘Happy birthday, mr. president...’, la encontraron sin vida en su casa a sus 36 años.

Hoy en día, a 60 años de su fallecimiento, Marilyn Monroe sigue siendo un icono de moda e inspirando a todos por igual con su osadía al vestir y sus estilismos rompedores.

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