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‘Betty, la fea’ enseñó valiosas lecciones de vida: estas son 4 de sus mejores enseñanzas

Junto a su protagonista, los espectadores aprendieron sobre inteligencia emocional, amor propio y más.

Beatriz Pinzón es una heroína con la que muchos pueden identificarse

Desde su estreno en 1999, la exitosa telenovela colombiana Yo soy Betty, la fea no solo ha entretenido a varias generaciones de telespectadores, también les ha enseñado valiosas lecciones.

El melodrama, escrito por Fernando Gaitán, sigue a la joven economista Beatriz Pinzón Solano, una mujer muy inteligente que ha sido víctima de burlas y menosprecio a causa de su aspecto físico.

Su vida da un giro cuando entra a trabajar en Ecomoda, una empresa en donde debe hacer frente a los desafíos de su vida, pero también encuentra amistad y el amor en su jefe, Armando Mendoza.

Las mejores lecciones de vida de Yo soy Betty, la fea

A lo largo de su historia desde que comienza a trabajar como asistente de Mendoza, Betty se ganó el corazón de todos con distintas vivencias en las que más de una se vio reflejada.

En cada episodio, el personaje encarnado por Ana María Orozco, crece ante las adversidades y prueba que, aunque los demás critiquen, al final se puede vencer con inteligencia y valores.

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Al mismo tiempo, a su lado aprendieron sobre el amor propio, relaciones de todo tipo y hasta finanzas. No obstante, a continuación, solo te presentamos 4 de sus mejores enseñanzas de vida:

Aun en la familia, hay que poner límites

Una de las más entrañables relaciones presentadas en Betty, la fea es la que la protagonista tiene con sus papás. Ellos la adoran y quieren lo mejor para ella, pero también la sobreprotegen.

Dicha situación, más allá de hacerla blanco de burlas, también le hizo complicado abrir sus alas, relacionarse con otros y tomar decisiones de manera independiente.

No obstante, las cosas cambian cuando Betty decide ponerles un alto con amor y les hace entender que ya creció. Sí, puede equivocarse y ser lastimada, pero es capaz de asumirlo y superarlo.

Su lección con esta decisión es que, aun en la familia y con mucho amor de por medio, es importante crear y mantener límites. De igual forma, no hay nada malo con hacerlos respetar.

Una red de amigas es vital en la vida

Aunque ya tenía a su mejor amigo, Nicolás, la vida de Betty cambió para bien cuando se integró al “Cuartel de las feas”: ese grupo de amigas en Ecomoda que no solo la animaron a salir del cascarón.

Además, la inspiraron con sus vivencias, la defendieron de los ataques, la ayudaron a apreciar su valor, estuvieron a su lado en las buenas y en las malas y le mostraron empatía como mujeres.

Al final, la lección es que una red de amigas verdaderas es vital para sobrellevar las distintas circunstancias en la vida. Recuerda: una mujer se empodera envuelta de mujeres fuertes.

Los cambios deben ser en tu tiempo y hacerte feliz

A lo largo de la historia, la hija de don Hermes y doña Julia atraviesa por una serie de eventos que la cambian como persona. Dicha metamorfosis interna también se trasladó al exterior.

No obstante, el cambio de no fue radical ni en un santiamén. Con la ayuda de Catalina Ángel, Betty solo mejoró algunos detalles de su aspecto y lo hizo por ella misma no por nadie más.

Aunque fueron pequeños, tuvieron un gran impacto en su imagen y reforzó su confianza en sí misma; sin embargo, su personalidad y esencia siguieron inmutables

Aquí la lección es adoptar los cambios en tus tiempos, a tu manera y por las razones correctas. Asimismo, no tiene por qué ser drástico, solo hacerte feliz y ayudarte a ser la mejor versión de ti.

Amor propio ante todo

Aunque Betty luchaba con algunos problemas de autoestima, la brillante economista sabía que el amor que nunca nos debe faltar es el propio y lo dejó bien claro en el segundo episodio.

Durante una escena en este capítulo, Betty debe tomarse una foto para su expediente laboral. En medio de esto, habla con su amigo Nicolás sobre si sometería o no a cirugías plásticas.

Mi vida emotiva y emocional no puede depender de un bisturí. Además, yo no le rindo culto a la cirugía”, contestó. “Y si la aceptara, mañana ya no dependería solamente del bisturí sino terminaría dependiendo de una cuenta bancaria, después de un carro, después de un hombre”.

Después terminaría dependiendo de todo, menos de mí”, enfatizó. “Jamás sería una mujer prefabricada así eso me condene a la soledad... Aunque no lo crea, hay que pensar en la belleza interior, Nicolás, y eso se ve a través de la mirada”.

Con este poderoso mensaje, Betty nos recordó que no podemos someternos a cirugías solo para gustarle a otros, lo primordial es que nos aceptemos y seamos leales a lo que somos.

Betty, la fea
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