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En el momento adecuado: Cirugías para cada edad

Mantener la armonía del cuerpo, o detener el paso del tiempo, son una preocupación constante a lo largo de nuestra vida. pero en la mayoría de los casos no sabemos reconocer cuándo es el momento adecuado para entrar al pabellón.

Obviamente ya sabes que no es llegar y hacerse una cirugía estética. Antes de entrar al pabellón es fundamental tomar en cuenta la edad. Aunque no lo hayas pensado nunca, este factor es determinante a la hora de hacerse «un retoque» y asegurar el éxito de la intervención. El destacado médico cirujano Héctor Valdés, nos entrega las claves para definir el momento oportuno para realizar una cirugía estética.

Estas recomendaciones del doctor Valdés se basan en sus 25 años de experiencia pero, tal como él mismo explica, siempre habrá excepciones; por eso hay que considerar que el paso del tiempo nos afecta de forma diferente a cada persona y que además pueden presentarse factores sicológicos o emocionales que eventualmente pueden acelerar la necesidad de una intervención.

Esto sucede en muchas ocasiones durante la infancia y la adolescencia, cuando algún aspecto físico daña de manera considerable la autoestima. Aunque el especialista no es partidario de operar a menores, explica que accede sin mayores reparos «cuando tienen ese tipo de connotación, un componente de patología muy marcado y una presión social tremenda».

 

Adiós complejos
El médico comenta que alrededor de los 13 años en los hombres se presenta una patología llamada ginecomastia, que consiste en el aumento del volumen mamario. Se trata de una situación bastante frecuente que afecta aproximadamente a un 35% de los adolescentes. Esta condición «acompleja al chico, porque se ve abultado en el pecho y en muchos casos provoca dolor». A pesar de ser una alteración benigna, por los factores sicológicos tiene la indicación de removerse; así, por medio de una cirugía, se extrae el botón de glándula mamaria. En otras oportunidades el desarrollo del busto se produce por acumulación de tejido adiposo; para reducir la grasa se recurre a la lipoaspiración.

Durante este mismo periodo las mujeres se pueden enfrentar a un desarrollo asimétrico del busto, patología conocida como síndrome de Poland; el único remedio es un implante mamario que se aproxime lo más posible al tamaño definitivo que tendría la otra mama cuando termine su desarrollo.

Más tarde aparece el acné, tanto en hombres como en mujeres, y cuando las cicatrices son muy profundas se recurre a los peelings para borrarlas. Si este tipo de tratamiento no resulta, la indicación es la dermoabrasión quirúrgica, una técnica más agresiva que el cirujano sólo aconseja en casos puntuales.

A partir de los 17 años las mujeres se empiezan a incomodar con ciertos volúmenes de su cuerpo, especialmente cuando tienen un tamaño exagerado de busto; la recomendación es la reducción mamaria. La idea es que haya una concordancia con su contextura, por eso se debe considerar la estatura y el peso, entre otros factores, para definir cuánto sacar. La técnica de reducción es variada. «Si vemos que el tejido es sólo adiposo, hacemos una lipoescultura. Pero es posible hacerlo sólo cuando la piel está firme y elástica, si hay estrías y la piel ha perdido elasticidad, no sirve». También se puede hacer retirando tejido glandular mamario. Asimismo, hay adolescentes que a esta edad evidencian una talla en el tórax y una muy superior en los muslos, lo que obviamente las acompleja; para igualar ambas se hace lipoaspiración.

 

Los primeros retoques
A los 20 años la vanidad se hace presente. Se produce un boom, especialmente en las mujeres, que recurren al implante mamario para aumentar el volumen del busto que ya ha consolidado su desarrollo. De esta manera buscan alcanzar una mayor proporción con el resto de su figura. El doctor Valdés explica que hoy en día las técnicas son muy diversas; se pueden poner por la areola, por el medio, por abajo, por la axila, por encima o debajo del músculo. «Se ha transformado en una cirugía difícil para escoger la mejor opción, y para hacerlo hay que tener en cuenta una serie de factores como el espesor de la piel, característica de la mujer, de la actividad que realiza». También comenta que en esta etapa se realizan las cirugías para corregir la forma de la mama en caso que los requieran.

Por supuesto, la reina indiscutida es la rinoplastia. «Es recomendable hacerla ahora y no antes porque es una edad en que se consiguen los rasgos faciales definitivos», advierte el especialista. Lo importante es que se haga una corrección acorde a lo que el paciente pide, pero que la nariz se vea natural y no parezca operada, «la idea es que parezca que la persona nació con ella».

En este periodo se pueden realizar también lipoaspiraciones para darle forma al cuerpo; las más apetecidas son las de cintura, cadera y muslos.

 

Tras la armonía definitiva
Después de los 30 años, las lipoaspiraciones se hacen cada vez más frecuentes, en la actualidad se realizan incluso hasta pasados los 60. «Antes se hacían sólo hasta los 40 porque se decía que después la piel quedaba suelta, pero la técnica ha mejorado y hoy las hacemos en personas mayores sin problemas». El hombre suele inclinarse por papada y contorno de cintura; la mujer por los muslos, cintura y brazos. «A la mujer le engordan los brazos, y unos brazos gordos aumentan la edad», afirma el doctor.

En esta etapa tanto hombres como mujeres se comienzan a operar las bolsas de los ojos. La idea es quitar el cansancio hereditario del rostro. El cirujano plástico comenta que esta intervención es «una maravilla, y una de las pocas que son casi para siempre, porque el tejido adiposo que se retira no se reproduce; tal vez a los 50 requiera sacar piel, pero la bolsa no vuelve».

Entre los 35 y 45 años las mujeres deben hacerse todas las correcciones necesarias para reparar los estragos que provocó el embarazo. Levantamiento del busto y abdominoplastía están a la orden del día. Los aumentos de glúteos y corrección de piernas demasiado finas o pantorrillas también deben hacerse en este periodo. En los hombres es el implante de pelo el que aparece con mayor frecuencia, especialmente en aquellos que por razones hereditarias se observan entradas importantes. Es el momento de quitarse todos los complejos que se arrastran de años anteriores.

Inevitablemente el envejecimiento se comienza a manifestar en el rostro, aparecen las líneas de expresión alrededor de los ojos y en la frente, se marca el entrecejo, se empieza a perder el contorno de la boca y la línea del arco mandibular. El médico recomienda realizar un peeling a partir de los 35 años, que permite igualar el color de la piel, evitar que aparezcan arrugas precozmente y permiten un trabajo y una acción completa de la cosmética que la persona se aplica. «Estos peelings en general se van haciendo más necesarios y potentes a partir de los 44 años, sobre todo si la piel del rostro se ha manchado y tiene arrugas», comenta el doctor.

Para casos que se requieran soluciones más radicales existen los tratamientos de relleno inyectables, como el ácido hialurónico, toxina butolínica y, lo que está muy de moda, es el de células madre. Y para quienes buscan resultados aún más profundos están las cirugías de rejuvenecimiento, que deberían hacerse después de los 45 años.

 

Controlar el envejecimiento
Hay que tener en cuenta que después de los 50 se produce una reabsorción de los tejidos, provocando la pérdida de volúmenes; por eso el trabajo en materia estética debe estar abocado a reponer lo que la edad va quitando. Aquí se debe empezar con los lifting de rejuvenecimiento, cuyos resultados dependen de lo que quiera el paciente y que, a juicio del doctor Valdés, deben ser hechon a medida. El cirujano comenta que no hay límite de edad para este tipo de «refresh», hoy se hacen incluso por encima de los 80.

A partir de los 60 la tarea es «mantener el físico externo acorde a la percepción que cada uno tiene de sí mismo. Nadie se puede sentir empujado a hacerse una cirugía. Pero hay personas de 65 años y más que hacen deporte, tienen una vida sexual activa y los hace sentir cómodos verse más joviales. Una intervención de este tipo a esa edad es para acompañar a los que se sienten jóvenes y quieren seguir viviendo plenamente activos».

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