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Quién es: Helen Keller, la mujer ciega que jamás vio sombras

Una vida que tienes que conocer para valorar los regalos que nos da la naturaleza y a veces creemos que los tenemos comprados para toda la vida.

“Mantén tu rostro al sol y así no verás las sombras.” y así fue ella, una mujer que a pesar de llevar una vida dura tuvo la fuerza y actitud necesaria para conseguir su objetivo: dejar un legado y con esto trascender.

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Fiebre del cerebro.

Ella es Helen Keller una autora, activista política y oradora estadounidense sordociega. Nació en 1880 en Tuscumbia, una pequeña ciudad de Alabama en Estados Unidos.

Cuando sólo tenía 19 meses de nacida, le diagnosticaron fiebre del cerebro, lo que hoy conocemos como escarlatina o meningitis. En algún momento se llegó a pensar que Helen moriría pero la fiebre bajó y el malestar terminó. Sus padres estaban felices, sin embargo con el tiempo se dieron cuenta que la enfermedad había dejado consecuencias Helen no escuchaba…ni veía.

Su incapacidad para comunicarse a tan temprana edad fue  traumático tanto para ella como para su familia,  sin embargo tuvieron la garra para superar la situación. Sus primeros siete años de vida vivió en un mundo lleno de silencio y obscuridad.

El camino de la luz.

Helen nunca estuvo sola  siempre fue acompañada por su institutriz Anne Sullivan, quien fue como una luz en ese túnel de obscuridad en el que vivía,  ya que le enseñó a leer y a comunicarse con los demás.

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Al respecto de ese encuentro con Anne, Helen escribió: “el día más importante que recuerdo en toda mi vida es el día que conocí a mi maestra, Anne Mansfield Sullivan. Me maravillo al pensar en los inconmensurables contrastes que había entre las dos vidas que reunió ese encuentro. Era el 3 de marzo de 1887, tres meses antes de que yo cumpliera los siete años”

Muy pocos lo saben pero Anne, también tenía una ceguera ligera. Para que Helen pudiera escribir le enseñó el alfabeto manual táctil. Además consiguió un tablero especialmente diseñado, acanalado de modo que un lápiz podía formar las letras.Mas adelante le enseñó el sistema Braille y llego hasta a escribir en máquinas de escribir.

Para enseñarle a hablar Sullivan ponía la mano de Helen en su garganta para que pudiera sentir vibraciones creadas al comunicarse.

Nadie imaginaría que tiempo después ella misma escribiría libros sobre sus experiencias personales.

¿Cómo qué no? Ella fue a la universidad. 

Helen fue la primera mujer sordociega en asistir a una  universidad y obtener con honores su título profesional,  nada le impidió ser una alumna más de la Universidad de  Radcliffe.

En esta institución comenzó a escribir sobre su vida en Braille. Al poco tiempo publicó su primer libro en 1903 La historia de mi vida, en un principio no tuvo grandes ventas pero hoy por hoy es una obra clásica.

Helen llegó a hablar cuatro idiomas además de su lengua natal, el inglés. Se comunicaba en francés, alemán, latín y griego.

El contenido de las obras de Helen es destacable ya que nos invita a reflexionar sobre los regalos que nos ha dado la naturaleza y no valoramos o creemos que tenemos comprados para toda la vida. Y para todas las personas discapacitadas tiene las palabras correctas para darles la esperanza que necesitan.

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El éxito, el legado y  el declive.

Helen y Anne comenzaron una gira de conferencias sobre sus experiencias. Helen contaba su vida y su discurso era interpretado frase a frase por Sullivan. Así Helen descubrió una nueva deforma de vivir, viajando, dando conferencias y vendiendo sus obras literarias.

En 1918 Helen y Anne se trasladaron a Nueva York, Helen compró una casa y la hizo sede  para la Fundación Americana para Ciegos.  Ella no sólo recaudaba dinero, sino también hacía campañas para mejorar la calidad de vida y las condiciones de las personas ciegas, quienes eran rechazados o no eran educados bajo las técnicas necesarias que una persona así necesita.

Helen se convirtió en una fuente de inspiración para miles de personas ciegas y mudas quienes han intentado copiar sus pasos, en especial la seguridad para enfrentarse a la vida. Esta es la aportación más grande de esta mujer para la sociedad, ser una heroína de carne y hueso.

En octubre de 1961 Helen sufrió el primero de una serie de accidentes cerebro vasculares, y su vida pública fue disminuyendo. En 1964, fue galardonada con la Medalla Presidencial de la Libertad, el más alto premio para personas civiles otorgada por el presidente Lyndon Johnson. Por cierto, también hizo dos grandes viajes a Chile, a la gran escuela Helen Keller.

En 1968, a los 87 años, Keller le dijo a un amigo: “en estos oscuros y silenciosos años, Dios ha estado utilizando mi vida para un propósito que no conozco, pero un día lo entenderé y entonces estaré satisfecha”, hoy conocemos es propósito.

El primero de junio de 1968, en Arcan Ridge, Helen Keller murió  mientras dormía. Su cuerpo fue cremado en Bridgeport, Connecticut y su funeral se realizó en la Catedral Nacional de Washington DC.

En 1980 a cien años de su muerte fue emitido un timbre postal para conmemorar la importancia de sus actos en España. Aparece ella y unas manos entrelazadas que representan el arduo trabajo  con Anne Sullivan.

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“Entre no ver y no oír sin ninguna duda es mucho peor no oír pues no ver te incomunica con los objetos pero no oír te incomunica con las personas y eso te convierte en un objeto.” Estos eran los pensamiento de Helen, una mujer humana, inteligente y que aseguraba que “lo único peor a no tener vista es no tener visión.” Quedo helada al leer estas palabras.

El ejemplo de vida de una mujer como ella es claro, en realidad Helen jamás vio las sombras porque todo el tiempo mantuvo la vista fija en el sol y esto …la hizo brillar.

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Conoce más de su vida.

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