La famosa "depresión": ¿causa de tus síntomas?

No es la primera vez que reparo en esto, pero en esta ocasión, dados los tiempos actuales y la capacidad de la gente de “ver”, de querer comprender más sus vidas, me atreví a escribir estas líneas.

 

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Por Edmundo Campusano, sicólogo.

Hace un tiempo llegó a mi consulta una persona, que como parte de su presentación, además de su nombre, su estado civil, y otros datos, me dijo con toda fuerza y claridad que era "depresiva", que tenía "depresión endógena".

Por supuesto que a ello se sumaban algunos problemas que está viviendo hoy. El verla sufriendo y ver ese tipo de construcciones que "le han inventado sobre sí misma" (me refiero al diagnóstico de depresión endógena), me conmovió profundamente, y me motivó a contarles hoy estas reflexiones.

Sin duda, no es la primera vez que reparo en esto, pero en esta ocasión, dados los tiempos actuales y la capacidad de la gente de "ver", de querer comprender más sus vidas, me atreví a escribir estas líneas.

El profesor Dr. Phillipp Lersch (1898 -1972), hace muchos, muchos años, señaló que existiría en el cuerpo un fondo vital y un fondo endotímico, el cual constituiría el núcleo de la personalidad y que coincide con el núcleo instintivo afectivo, una especie de reservorio de las emociones. Desde el núcleo instintivo afectivo, se originarían las pulsiones y tendencias instintivas que en vinculación con los estímulos del ambiente se constituirían en necesidades a satisfacer.

Bueno, ya han pasado suficientes años, estudios, investigación y conocimiento como para saber que ese "fondo endotímico" nunca existió. Ese, de donde provenía en teoría lo endógeno, simplemente, y como muchas cosas que nos han contado y hemos escuchamos, NO EXISTE. Y si ello no existe, tampoco existe la famosa "depresión endógena", que algunos piensan que "viene de dentro", "que viene con uno", que "es parte de mi personalidad". Más incomprensible aún es que algunos profesionales continúen etiquetando a las personas con ese tipo de ignorancias.

La depresión es un diagnóstico, un nombre que se usa para clasificar un conjunto de síntomas que está vivenciando una persona, y que la mayor parte de las veces tienen que ver con las experiencias o las situaciones experienciales en las que se encuentra. El que muchas veces no sepamos por qué estamos tristes, sin ánimo, algo irritables, etc., no significa ni justifica que le echemos la culpa a una supuesta estructura interna, abstracta, estática, que para colmo, nos deja en una posición vital de inmovilidad y sin expectativas de cambio.

Ciertamente, a algunos al parecer les viene muy bien esta etiqueta. A quienes creen "padecerla" les permite quizás no trabajar, no hacerse responsables de lo que les pasa, no tomar decisiones o ser eternamente cuidados por otros (total, "no puedo porque tengo depresión"). Pero tal vez también les viene bien a quienes la indican o la diagnostican, y así quizás tienen pacientes (clientes) de por vida.

La depresión no es una causa, no está dentro. Es un nombre que se le asigna, en el ámbito clínico, a un número de síntomas o estados del ánimo que le ocurren a alguien. Pero aquí lo relevante sería entender por qué le está pasando eso, por que está en ese estado vital, emocional.

Ya basta de explicar que se está triste, irritable, etc., por la depresión. ¡NO! Depresión (en sus diversas clasificaciones) es el nombre clínico usado para nominar, nombrar ciertos síntomas, pero no es la causa de esos síntomas.

Me molesta profundamente que se enferme a la población con etiquetas que nos les permiten mirarse, comprender y desarrollar la capacidad de resolver sus problemas, hacerse cargo de sus vidas y poder quizás vivir más en paz, más felices. Me molesta que se valide la ignorancia y que se trate a la gente como seres sin capacidad, sin autonomía y conciencia.

Lo anterior no niega la vivencia de estar con el ánimo bajo, de sentirse triste o irritable, etc. Más bien, cuestiona el uso iatrogénico (enfermador) y coloquial que se la ha dado a la "depresión".