Benja Vicuña sobre ser papá nuevamente a los 40: "Uno visita esto como si fuera la primera vez"

Reciente papá por quinta vez, se casaría en primavera, y en la esfera profesional forma parte de la serie “Sitiados” de Fox y DE la obra “Copi”, donde interpreta a Eva Perón, la cual acaba de presentarse en el Festival Iberoamericano de Teatro, en Bogotá.

Parece un nuevo comienzo para Benjamín Vicuña (39). Después de vivir diversas polémicas tras el fin de su relación con Carolina “Pampita” Ardohain, vino la calma gracias a importantes proyectos y a su hija, Magnolia, resultado de su relación con la actriz Eugenia “China” Suárez.

En una fugaz visita a nuestro país logramos conversar con él unos minutos. En medio de la expectación sobre su supuesto matrimonio –que finalmente nos aclara que se trató del bautizo de su hija y una bendición a la pareja– se confirma que se realizaría en primavera, aunque no se conocen más detalles. No solo eso; la argentina ha manifestado su deseo de ser madre nuevamente.

SIN DERECHO A RÉPLICA

¿Te da el cuerpo para la vida nocturna?

Menos, y sobre todo porque los niños te pasan la cuenta. En el verano estuvimos haciendo “Pacto de fuga” dos semanas de noche, y te cambia el cuerpo, es fuerte (ríe).

¿Escuchas reggaetón?

No sé si escucharlo, ¡pero te lo bailo! (ríe).

¿Amante de la lectura?

Sí, trato de darle un lugar a la lectura. Ahora estoy leyendo “Allegados”, de Ernesto Garrat, y en el verano me leí la trilogía de “Historia secreta de Chile”. Leo rápido, y también en el trabajo se espera mucho, así es que tengo tiempo.

¿Te pierdes en la fama o las luces?

Poco. Nunca fui de creerme. Es diferente creer en el potencial que uno tiene como actor, a creerse con las luces. No me encandilo fácilmente.

¿Qué te pasa con el odio de las redes sociales?

Aunque las mantengo activas, no soy dependiente de las redes sociales. Sobre todo trato de filtrar la devolución. No escuchar ni lo bueno ni lo malo. Un capítulo de “Black Mirror” habla sobre esta exposición que muestra qué eres según cuántos likes tienes. Terrible.

¿Te sientes un empresario?

No tengo ningún prejuicio con los empresarios, pero me siento más un gestor que quiere convocar gente, que puede convocar ideas e impulsar proyectos. Empresario es mucho decir.

¿La sustentabilidad es una bandera que te gustaría llevar?

Me preocupo mucho, mucho, del tema de la alimentación, entiendo que todos estamos buscando productos más orgánicos, más responsables. Llevamos muchos años consumiendo cosas que no sabemos cuánto impactan en las enfermedades. Hay un temazo ahí.

China Suárez es vegetariana, ¿te gustaría ir por ese camino?

Cada vez como menos carne, pero siento que la necesito a veces.

¿Reciclas?

Sí, al menos en el barrio donde vivo en Buenos Aires se puede reciclar. Siento que es lo mínimo, pero no tengo un sistema especial para mi casa ni mucho menos, como otras personas. El tema de las bolsas es clave, y con Tiendas Paris hicimos una campaña porque la cantidad de plástico –no sólo de bolsas– que hay en el mar es increíble. Está bueno eso de empezar por tu casa, por tu comunidad y entorno más cercano.

Eres católico. ¿Has ahondado en otra ideología?

En ese sentido soy bien curioso, conozco bastante el budismo, el islam y el judaísmo. Me pasa que, después de muchos ires y venires y crisis existenciales, termino en mi formación católica. Por mis miedos, por la fe, pero igual creo que uno tiene un mix entre varias creencias, y yo al menos me lo permito. Soy católico, pero creo en la reencarnación. Tengo una forma de ver a Dios que está lejos del señor de barba; uno puede interpretar. No sé si está bien o mal, pero me hace sentir bien.

Papá a los 40. ¿Es mejor?

Es difícil comparar, porque uno visita esto como si siempre fuera la primera vez, la primera experiencia. Uno se sorprende con la magia y el misterio de la vida. Así como en la actuación, la experiencia te va dando herramientas y tienes más paciencia.

¿Te imaginaste a los 40 años con 5 hijos?

La verdad, no. Nunca hice el ejercicio de proyectarme. Por un lado te digo que no me veía así, pero empecé siendo papá joven, con 26 años, y siempre fue algo que le daba sentido a mi vida. Poder experimentar ese amor maravilloso y esa idea de trascendencia es increíble. Hace rato que entendí que es lo más importante en la vida. (Luego, con orgullo, nos muestra su polera donde aparece un padre con un coche con la leyenda “The Walking Dad”, en alusión a “The Walking Dead”).                                                                                           

¿Crees en “los para siempre”?

Sí.

ACTORAZO

En este paso por Chile, más que su vida personal le interesaba promocionar “Sitiados” –la tremenda serie de época que transmite FOX– donde interpreta a “Agustín”, padrastro de “Diego” (Ricardo Abarca), el hijo bastardo del rey español Felipe III e Isabel de Bastidas. Un proyecto ambicioso que comparte con su pareja, quien personifica a la “Reina Margarita”.

“La primera temporada la hicimos en Villarrica, y esta segunda temporada, cuando pasan alrededor de 15 años, existe un movimiento geográfico; estamos en El Caribe, en Cartagena de Indias, Colombia. Ahí aparece el mundo indígena y los piratas ingleses, una línea de la monarquía que viene a buscar al hijo perdido del rey, al bastardo. Lo interesante es que hablamos sobre el nacimiento de América Latina. Como países hermanos tenemos los mismos padres, y eso se ve en pantalla. Al estar situados en una época real no existen tantos modismos, lo que permite abrazar la historia”. Este rol también le da la oportunidad de transformarse en un actor de acción, saltar arriba de los barcos, pelear y andar a caballo. “El sueño del pibe”, dice.

¿Cuán selectivo eres con tus trabajos?

Soy bastante intuitivo. Me he dado cuenta de que me gustan mucho los proyectos históricos. No es casualidad que participe en películas o series históricas que tienen la misión de contarnos de dónde vinimos y hacia dónde vamos. Busco por intuición personajes interesantes con buenas historias. Por supuesto también me importan los equipos de trabajo, pero no hay una estrategia más que intuición.

Has interpretado personajes muy variados, ¿qué te falta por hacer?

Lo mejor está por venir. En la actuación, a diferencia de otros oficios o áreas, se va ganando experiencia, vida. El gran capital del actor es su propia vida; observar, ser testigos del mundo. Como a los 50 o 60 años los actores comienzan a brillar. En ese sentido soy muy optimista sobre mi futuro.

En una entrevista, Paulina Urrutia me dijo que supo que quería ser actriz cuando logró el mismo estado arriba de un escenario que rezando. ¿Qué te pasa a ti con la actuación? ¿Logras estar así de presente?

Escuché que los nervios antes de subir a un escenario acompañan siempre a un actor, y está bueno sentir eso: no perder la capacidad de asombro al ver una sala llena. Siempre se tiene que vivir como la primera vez, pero efectivamente agarrar conocimiento y experiencia ayuda bastante. Estaba pensando que sí, es importante cuando logras “estar”. Me refiero a estar presente, no andar con la cabeza en otro lado; estar concentrado, poder mirar, escuchar al compañero. Parece algo sencillo, pero no.

¿Te emocionaste con el Oscar a “Una mujer fantástica”?

Soy fan de la película, me gustó mucho y, como todo chileno, lo viví con mucho orgullo. Estaba ahí Francisco Reyes, compañero mío de tantas batallas, Pablo Larraín, Juan de Dios, Lelio, Daniela. Un premio tan merecido y buscado por tanto tiempo…

Se eliminó una barrera.

Pasa eso con Chile. Es maravilloso que se empieza a acabar el trágico “casi casi”, también en eventos deportivos, que nos golpeó tantos años. Hay un cambio en metas deportivas, y con este Oscar a nivel cultural. Ojalá que otras generaciones vean que se puede, está ahí, se puede.

¿Es una meta participar en una película que gane un Oscar?

Sí, sería un sueño maravilloso que no estaba en mi radar participar en una película chilena que esté en ese lugar. Creo que se pueden contar grandes historias y puedo tener una participación, una injerencia… Sería maravilloso, un sueño.

Las mujeres estamos viviendo un momento histórico. ¿Cómo miras esta fuerza femenina?

Mis grandes referentes son mi vieja, mis hijas, mis parejas. Sigo de cerca el movimiento…

¿Sientes que estamos todos aprendiendo?

Me parece que estamos frente a la formación de un proceso, que ya está en marcha, que se relaciona con la igualdad y con el sentido común. Solidarizo a pleno y acompaño la reivindicación, incluso con todas las denuncias que se están haciendo. Son pequeños grandes cambios de paradigma. No puede ser que culturalmente estaba bueno piropear a la secretaria y asomarse por la escalera para verle las piernas. Se está viviendo un cambio cultural muy bueno para la sociedad. Cuesta tener perspectiva, pero hace poco tiempo me tocó interpretar a Eva Perón, y encontré una foto de ella cuando encabezó la lucha por el voto femenino, y eso fue hace sólo 50 años. Hoy estamos metidos en una revolución, y espero que mis hijos alcancen a ver el momento que se diga “cómo puede ser que las mujeres hayan sufrido esas diferencias”.

Estás viviendo permanentemente en Argentina. ¿Cómo nos ves a los chilenos desde lejos?

Primero, los extraño… A mi familia, amigos, y luego tengo una mezcla de sentimientos porque uno tiende a idealizar. Siento un profundo respeto por Chile como sociedad, por el orden, por cómo ha crecido el país. Nosotros nos castigamos mucho más que como nos ven afuera. Desde afuera esta realidad se ve mucho más meritoria que nuestro propio diagnóstico y, en ese sentido, echo bastante de menos. Por otro lado, en otras áreas uno dice “¡hasta cuándo!”.

¿En qué?

Cosas grandes y chicas, como el mismo proyecto de ley de identidad de género que está chapoteando en el Congreso, o lo que pasa con el Sename.

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