“Efímero”: una radiografía sobre el amor

Uno, de joven, idealiza el amor pensando en que su pareja le amará incondicionalmente. Con el tiempo la vida te va enseñando que el amor es quizás más bien un pacto, una negociación afectiva de convivencia. El amor parece un perro pero es un gato. – Rafa Pons

Las rupturas amorosas son, sin duda, un viaje. De reencuentro con uno mismo, con los amigos, de nostalgia y de duelo. Efímero es una obra que explora todas estas emociones desde una metáfora: una mujer llamada Lunar pierde a su gato, Efímero, un día de la nada y comienza a buscarlo en todas la áreas de su vida.

114033908013111933207124557261699927567878n.jpg

(C) La Ventana de Enfrente

Va juntando las pistas del porqué de la partida de Efímero: el gato que un día se decidió a cambiar de vida a pesar de su amor por Lunar y se pintó unas mechas rojas en el pelo y se dedicó a perseguir sus sueños.

Esta puesta en escena de La Ventana de Enfrente nos hace reflexionar sobre todos los efectos que suele tener en nosotros el amor, en todas sus facetas, pero en general el fin de las relaciones: un periodo de búsquedas y encuentros.

El amor puede hacer que veamos a un gato negro, aunque en realidad sea azul (y a nosotros nos gusten más los que son negros). Pero terminar una relación va más hacia caer en muchas realizaciones lentas, durante un divertido viaje donde hacen aparición una psicóloga psicótica, una vecina viajera, una peluquera creativa y hasta la mujer maravilla.

En un texto sumamente femenino de Mariana Althaus, y que ha sido traído a la vida bajo la dirección de Alan Uribe Villaruel y con las actuaciones de Fátima Favela, Nalleli Montero, Gloria Castro, Meraqui Rodríguez, Alicia González, Alejandra Hinojosa, Alejandro Peña Arenzana y Hugo Villalvazo.

11666257101534651098293946138754229975368143n.jpg

(C) La ventana de enfrente

Esta puesta en escena se puede disfrutar los sábados, domingos y lunes hasta el 27 de Julio en la Sala Marlowe, un espacio pequeño y muy interesante que te hará experimentar el teatro de una manera nada convencional, a unos pocos centímetros de distancia. La sala está ubicada en la Condesa (Juan Escutia 27-A).