Cuando eres solo una amiga

Claves para saber cuando estás entrando a su vida solo como una mujer más.

A quien no le ha gustado un amigo. Por lo menos a mí sí y la verdad es que es terrible cuando te das cuenta que ya cometiste el terrible error de haber empezado siendo su paño de lágrimas o la solucionadora de problemas.

Mi historia es con un amigo que tengo desde hace un tiempo- hoy vive fuera del país- con el que hicimos muy buena onda desde un comienzo. Lo encontraba muy simpático pero jamás me gustó. De hecho cuando lo conocí yo estaba con pareja. Hacíamos muchas cosas juntos. Íbamos a librerías antiguas en el centro de la capital, nos gustaba mucho la serie Lost y siempre la veíamos o la comentábamos por teléfono.

Después de un tiempo yo terminé con mi pareja y estuve sola por varios meses. Y el que ya se había convertido en mi mejor amigo, fue mi apoyo fundamental. Siempre digo que en ese momento me di cuenta de lo mucho que me gustaba, pero sinceramente, lo quería para mí desde mucho antes.

Cuando ya estaba todo más tranquilo en mi corazón, comencé a tratar de llegar a mi amigo de otra manera. Pero poco a poco noté que ya era tarde. Este tipo me trataba como uno más de sus amigos. Me invitaba a su casa a tomar cerveza. Iba al baño con la puerta abierta. Me hablaba de las chicas que le interesaban y me pedía consejos, me hacía bromas como las que le hace a sus amigos, me pedía quedarse en mi casa cuando se pasaba de copas y ni cariñito me hacía y además, era de los que no le importaba ser poco caballero conmigo si total yo era “La Fran” y daba lo mismo. Ahí capté los códigos que te hacen ser nada más que una tipa más.

Así comprendí que ya no era posible, porque ya me había mostrado solo como su amiga. Así decidí callar, hasta que un día, pasada de copas, le dije que me gustaba, tal como lo he hecho en otras ocasiones. La diferencia es que él se mató de la risa y me dijo “¿es broma, cierto?” en ese momento prefería reírme y decirle “sí, obvio”. Después supo que era cierto, pero yo ya no estaba para enamorar a nadie. Hasta hoy somos buenos amigos, pero aprendí a que con los hombres nunca hay que ser tan amiga a no ser que estés segura de que no te va a gustar más adelante.

Y tú ¿te has enamorado de tu mejor amigo?