El Mundial de 2026 no es una cita cualquiera para la Selección de Ecuador, y mucho menos para la familia de nuestro eterno capitán, Enner Valencia. Tras más de una década de goles, corridas memorables y emociones a flor de piel, el histórico delantero vive este torneo con una mezcla de serenidad y nostalgia. En exclusiva, conversamos con Sharon Escobar, su esposa y el pilar fundamental detrás del “Superman” ecuatoriano, quien nos abrió el corazón para contar cómo vive la Tri este momento desde la intimidad familiar.

Entre la fe, el Rosario y los valores familiares
Para Sharon, el fútbol se vive con el corazón, pero sobre todo con mucha gratitud. Acompañada en las gradas de Estados Unidos por sus cuatro hijos, confiesa que la preparación antes de cada partido trascendental no incluye cábalas extrañas, sino un lazo espiritual inquebrantable.

“La dinámica que he tratado de inculcar, en cualquier instancia que la familia se encuentre, es la oración. La oración en familia mueve montañas”, nos cuenta Sharon con una sonrisa. Fiel creyente del Santo Rosario, asegura que la fe es el motor que sostiene la carrera de Enner y la educación de sus pequeños, a quienes crían con los pies en la tierra a pesar de los constantes viajes por países como Brasil o México. “Tratamos que sea primordial la fe y los valores humanos; que entiendan el esfuerzo detrás del trabajo de su papá, no solo lo que ven en fotos o televisión”, añade.
De “Superman” a “Super Sayayín”: El cambio de look del capitán
Una de las sorpresas que más ha llamado la atención de la hinchada en esta Copa del Mundo es el renovado aspecto de Enner, quien dejó atrás su imagen clásica para lucir un estilo más audaz. Al preguntarle si ella tuvo algo que ver con esta transformación, Sharon ríe y aclara el misterio: “No, a él le gusta hacer este tipo de cambios en un Mundial porque esto no se vive todos los días. Sabemos que es cada cuatro años y es algo que disfruta hacer”.

Fuera de las canchas y lejos de los flashes, el hombre que hace gritar de emoción a millones es definido por su esposa como un ser noble, un amigo para sus hijas y un líder presente en cada etapa escolar y deportiva de sus niños. Su faceta solidaria, como aquella recordada visita a los niños de Solca vestidos de superhéroes, refleja el verdadero norte de la pareja: “Cuando estás en un papel de líder, lo importante es dejar una huella de servicio; si no, la vida no tiene sentido”.
El emotivo cierre de un ciclo histórico
Este torneo tiene un sabor agridulce pero profundamente especial. Sharon nos soltó una premisa que conmueve a toda la afición: este será el último Mundial de Enner Valencia. Tras años de resbalones, caídas, pero sobre todo de goles inolvidables, el capitán se retira de la máxima cita futbolística. “Lo siento concentrado, pero esta vez más tranquilo, en control. Sabe a lo que va y está disfrutando su último Mundial”, confiesa con orgullo.
Sin embargo, el legado de la velocidad y el gol podría no terminar aquí. El sueño futbolístico de los Valencia Escobar continúa latente en su hijo David, quien ya demuestra talento en las canchas. Con la experiencia del papá y el amor incondicional de mamá, el futuro brilla con luz propia mientras la familia se alista para seguir la ruta mundialista hacia Kansas, unidos y con la fe intacta.
Ecuador se mide ante el poder físico de Costa de Marfil
Hoy, 14 de junio de 2026, la Selección de Ecuador enfrenta un desafío crucial en la fase de grupos del Mundial al medirse contra Costa de Marfil. El combinado africano, conocido por su potencia física, transiciones transatlánticas veloces y despliegue táctico, exigirá la máxima concentración de la zaga tricolor.
Para Ecuador, este encuentro no solo representa la oportunidad de sumar puntos vitales de cara a la clasificación, sino también el escenario ideal para que la experiencia de figuras como Enner Valencia ordene y potencie la juventud de los nuevos talentos del equipo. El orden táctico en el mediocampo y la efectividad en el contragolpe serán las llaves para descifrar el cerrojo marfileño en una jornada donde todo el país se unirá en un solo grito de aliento.
