Hay momentos que cambian el rumbo de una vida, para Karina Almagro, ese momento llegó cuando tuvo la oportunidad de acercarse al deporte desde una perspectiva distinta. Hasta entonces, su trayectoria había estado ligada al marketing, las ventas y el desarrollo empresarial. Sin embargo, su paso por el Ministerio del Deporte le permitió conocer el enorme potencial que existe detrás de cada deportista ecuatoriano, hecho que terminaría marcando su camino profesional y personal.
“Lo maravilloso de la vida es que tú puedes tomar decisiones sobre lo que quieres hacer y el propósito de tu vida en cualquier instante”, reflexiona.
Aquella experiencia le permitió observar de cerca no solo las necesidades que enfrentan los atletas, sino también sus capacidades, disciplina y talento. Con esa visión decidió transformar su empresa en lo que hoy es OX Sport Agency, una agencia especializada en marketing deportivo que, además, tiene una característica poco común dentro de la industria y es que está liderada íntegramente por mujeres.

Su objetivo va mucho más allá de gestionar patrocinios o conectar marcas con deportistas. Su apuesta consiste en demostrar que el deporte puede convertirse en un motor de desarrollo económico, social y humano para el país.
Más que una competencia: una herramienta para cambiar vidas
Mientras muchas personas continúan viendo el deporte únicamente como entretenimiento, Karina insiste en que su impacto trasciende los estadios, las canchas y los podios. Para ella, el deporte tiene la capacidad de transformar la forma en que una persona se relaciona consigo misma y con su entorno. Esa transformación comienza desde edades tempranas y puede influir en decisiones que marcarán toda una vida.
“Un niño atrás de una pelota, una niña con una raqueta de tenis, una mujer haciendo trail running, no solo cambia sus hábitos y sus ganas de seguir adelante, sino cambia su mente y su enfoque", afirma.
Esa convicción ha sido el eje de su trabajo durante los últimos años, ya que a través de distintos proyectos ha visto cómo el deporte abre puertas, fortalece la autoestima, desarrolla liderazgo y genera nuevas oportunidades para niños, jóvenes y mujeres que encuentran en una disciplina deportiva un camino para crecer.

Ese potencial también se refleja en disciplinas que muchas veces pasan desapercibidas para el gran público. Karina destaca con orgullo el crecimiento de la esgrima ecuatoriana y recuerda el reciente logro de Tomás Aguinaga, quien obtuvo una medalla de oro en París.
Por eso insiste en que el verdadero valor del deporte no se mide únicamente en medallas, sino que también se refleja en las historias que logra transformar.
Los niños que descubrieron un mundo más grande gracias al rugby
Entre las iniciativas que más la han marcado se encuentra la labor de la Fundación Huma Rugby, un proyecto que brinda oportunidades deportivas a cientos de niños de escasos recursos en Ecuador.
La organización trabaja con más de 800 menores que reciben entrenamiento deportivo, acompañamiento integral y acceso a experiencias que, para muchos de ellos, parecían inalcanzables. Cada año, algunos tienen la posibilidad de viajar a Mónaco para participar en competencias internacionales junto a delegaciones de distintos países.
Para Karina, el verdadero impacto de estas experiencias no ocurre únicamente durante el torneo, sino cuando los niños regresan a casa. “Cuando ellos regresan son diferentes. Ahí está el poder transformador del deporte” menciona.
La experiencia les permite ampliar su visión del mundo, fortalecer su confianza y comprender que existen oportunidades más allá de las limitaciones de su entorno. Además del entrenamiento deportivo, los participantes reciben apoyo en áreas como educación, salud mental y formación integral, elementos que contribuyen a su desarrollo personal.
En un contexto donde muchos niños y adolescentes enfrentan riesgos sociales cada vez mayores, iniciativas como esta representan una alternativa capaz de generar cambios profundos y duraderos.

El largo camino de las mujeres que abren espacios en el deporte
Si hay un tema que apasiona especialmente a Karina es el crecimiento de las mujeres dentro del deporte ecuatoriano.
Durante años ha acompañado el desarrollo de atletas que hoy destacan en disciplinas tan diversas como el automovilismo con Doménika Arellano y Sarita Ortiz, el BMX con Scarlette Escobar, el karate con Cristina Orbe o el patinaje con Martina Pitta. En cada una de ellas ha encontrado historias de perseverancia que reflejan una realidad compartida por muchas deportistas y es la necesidad de esforzarse más para acceder a las mismas oportunidades. “Muchísimas veces ellas tienen que entrenar el doble para recibir la mitad”, señala.
A pesar de ello, considera que las mujeres están protagonizando una transformación importante dentro del ecosistema deportivo nacional. Cada logro individual abre puertas para quienes vienen detrás y contribuye a derribar prejuicios que históricamente han limitado la participación femenina en determinadas disciplinas.
Para Karina, apoyar a una deportista no significa únicamente respaldar una carrera profesional. También implica impulsar referentes capaces de inspirar a nuevas generaciones y demostrar que el talento no depende del género.
Por eso insiste en la necesidad de fortalecer la inversión, la visibilidad y las oportunidades para las mujeres dentro del deporte, entendiendo que cada avance tiene un efecto multiplicador en toda la sociedad.
Liderar cuando todavía hay que demostrar más
El desafío de abrir espacios no ha estado presente únicamente en ámbito deportivo, ya que también ha marcado la trayectoria empresarial de Karina, y es que, construir una carrera en una industria tradicionalmente dominada por hombres le ha permitido conocer de cerca las barreras que todavía enfrentan muchas mujeres cuando asumen posiciones de liderazgo.
La falta de credibilidad, los prejuicios y la necesidad constante de demostrar capacidades siguen siendo obstáculos frecuentes. Sin embargo, lejos de convertirse en razones para detenerse, han reforzado su determinación de seguir avanzando.
Desde su experiencia, el liderazgo femenino requiere preparación, perseverancia y una profunda confianza en las propias capacidades. También demanda paciencia para entender que los resultados importantes no llegan de manera inmediata “La persistencia nos lleva a ser exitosas”, asegura.
Su mensaje para otras mujeres es sencillo pero poderoso: creer en sí mismas, construir un plan de acción y mantener la convicción de que sus metas son alcanzables, incluso cuando el camino parezca más complejo de lo esperado.

El deporte como una oportunidad para construir
Además de impulsar atletas y proyectos deportivos, Karina trabaja para que más empresas comprendan el valor estratégico de invertir en el deporte. Su visión rompe con la idea tradicional del patrocinio entendido únicamente como publicidad. Para ella, respaldar iniciativas deportivas también significa generar impacto social, fortalecer comunidades y contribuir al desarrollo del país.
En Ecuador existe un mecanismo que permite a empresas y personas naturales obtener beneficios tributarios al invertir en proyectos deportivos avalados por el Ministerio del Deporte. Sin embargo, considera que todavía existe un enorme desconocimiento sobre esta herramienta y el potencial que representa para el crecimiento del ecosistema deportivo nacional.
Desde su perspectiva, la inversión deportiva no solo ayuda a financiar entrenamientos, competencias o procesos formativos; también puede convertirse en una vía para crear oportunidades, impulsar talento local y fortalecer el orgullo colectivo alrededor de los logros ecuatorianos.
“Los impuestos pueden traducirse en inversión social, en medallas olímpicas, en pódiums y triunfos”, sostiene.
Un futuro con más mujeres liderando
Cuando imagina el futuro del deporte ecuatoriano, Karina no habla únicamente de resultados deportivos. Habla de liderazgo, representación y oportunidades. Ella sueña con ver a más mujeres ocupando espacios de decisión dentro de federaciones, organizaciones deportivas y entidades públicas. Aspira a que las futuras generaciones encuentren un entorno donde el talento tenga más peso que los prejuicios y donde cada niña pueda visualizarse ocupando cualquier posición de liderazgo.
Esa misma visión inspiró la creación de Mujer de Oro, una iniciativa diseñada para impulsar el emprendimiento femenino y generar espacios de aprendizaje entre mujeres empresarias y profesionales.
El proyecto parte de una idea sencilla que resume gran parte de su filosofía de vida: compartir experiencias para que otras mujeres puedan avanzar más rápido y con mayores herramientas.
Al final, la historia de Karina Almagro no trata únicamente sobre deporte. Habla de confianza, perseverancia y propósito. Habla de la capacidad de convertir una convicción personal en una plataforma que impulse a otros. Y, sobre todo, habla de una mujer que decidió creer que el deporte podía cambiar vidas y que hoy trabaja cada día para demostrar que esa transformación ya está ocurriendo.
