Cada vez que abres una funda de plátanos fritos en Ecuador, estás abriendo la puerta a una cadena de historias, esfuerzo y comunidad que nace directamente en nuestra tierra. Detrás del crujido perfecto de cada chip, hay un ingrediente invisible pero fundamental: el valioso trabajo de personas que, día a día, transforman el agro ecuatoriano con sus propias manos.

Para visibilizar y honrar este motor humano, PepsiCo Alimentos Ecuador, en una alianza estratégica con la Fundación de las Américas (FUDELA), llevó a cabo un emotivo encuentro en Puerto Limón, Santo Domingo. Allí se celebró el impacto del programa “Las Manos Detrás de Natuchips”, una iniciativa diseñada con un firme propósito: poner a las personas en el centro de la operación agrícola.
El primer eslabón: “Lo hacemos con amor porque somos madres”
En el corazón de este proceso están las peladoras, quienes representan el primer y más crucial eslabón de la cadena productiva. Una de esas manos valiosas pertenece a Diana Valencia, una madre cabeza de hogar que encontró en la maquila una experiencia completamente nueva y grata.

Para Diana y sus compañeras, el día a día en la planta es demandante y requiere un enorme compromiso. El esfuerzo se mide en gavetas de 60 libras cada una, y en una jornada normal, Diana es capaz de pelar entre 18 y 19 gavetas. A pesar de ser un arduo trabajo, la motivación sobra: “En lo personal lo hago con amor, porque sé que mis hijos y mis nietos también lo van a consumir”, dijo con orgullo.

Saber que su esfuerzo traspasa fronteras y llega a miles de hogares, tanto en Ecuador como en el exterior, le genera una emoción enorme. Por ello, envía un mensaje de total confianza a los consumidores: “Que lo consuman con tranquilidad, porque es un producto que elaboramos con bastante calidad y con el amor de nosotros para las personas que lo disfrutan”.
Dominar el plátano barraganete
Pelar un plátano verde con la rapidez y perfección que exige la producción es un arte que no cualquiera domina. El proceso técnico es minucioso para asegurar que el producto no se maltrate:
- El plátano llega a sus manos en grandes gavetas.
- Lo toman y lo rayan superficialmente desde el inicio.
- Lo abren con cuidado para que el plátano salga completamente entero.
- Finalmente, le cortan los extremos para dejarlo limpio y sin cáscara.

En este taller se manipula principalmente la variedad de plátano barraganete, elegido por encima de otras opciones como el dominico debido a su gran tamaño, una característica ideal para lograr las hojuelas perfectas que caracterizan a la marca.
Herramientas para la vida: el rol de la mujer en la comunidad
La historia de Diana es el reflejo de las 31 participantes directas que forman parte de esta etapa del programa en Puerto Limón, donde más del 90% son mujeres. El impacto de este proyecto no se queda en la planta, sino que se multiplica en el entorno, alcanzando de forma indirecta a más de 120 personas en la localidad.

Diego Ortiz, Coordinador de Proyectos en FUDELA, detalla que el acompañamiento que reciben las beneficiarias en las maquilas es integral. No se limita a potenciar la destreza técnica en el agro, sino que abarca un fortalecimiento profundo de habilidades socioemocionales mediante talleres teóricos y prácticos.
Diana Valencia destaca precisamente este beneficio: “Nos enseñaron a cómo administrar nuestro dinero y a utilizar todo lo que nosotros podemos hacer”. Además de la capacitación financiera, Diana aprovechó el componente técnico para aprender panadería y, sobre todo, fortalecer el sentido de compañerismo con su comunidad.
Ortiz resalta que, de forma transversal, el programa promueve la equidad y visibiliza el rol de la mujer en la cadena de valor del plátano verde. “Buscamos que las comunidades fortalezcan sus capacidades integralmente y se generen redes de apoyo locales”, menciona, viendo cómo estas mujeres pasan de un rol económico a convertirse en verdaderas lideresas en sus comunidades.
Agricultura Positiva: Sostenibilidad de punta a punta
¿Cómo se conecta este esfuerzo local con las metas globales de una multinacional? La respuesta está en PepsiCo Positive, la estrategia de transformación transversal de la compañía que coloca a la sostenibilidad y al capital humano en el centro de todas sus decisiones.
Dentro de esta visión, uno de los pilares fundamentales es la Agricultura Positiva. Santiago Cardoso, Gerente de Sostenibilidad e Impacto Social para PepsiCo en los Países Andinos, aclara que este concepto va mucho más allá de obtener certificaciones técnicas. El verdadero núcleo es el desarrollo social: “Se trata de cómo mejoramos los medios de vida de las comunidades rurales y agrícolas que pertenecen a toda esta cadena”. Al fortalecer sus habilidades operativas, empresariales y personales, se les otorgan herramientas para crecer y tomar mejores decisiones de vida.
El programa, presente en 200 países a nivel global, se ejecuta con este enfoque regional en Colombia, Venezuela, Perú y Ecuador. Por su parte, Grace Lara, Brand Manager de PepsiCo, refuerza este lazo con los hogares ecuatorianos: “Detrás de cada funda existen personas, comunidades y procesos que hacen posible que este producto llegue a miles de hogares”, concluye, recordando que el trayecto del sabor local empieza en la dedicación de Puerto Limón.
