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Liderazgo con alma y disciplina de acero: El legado humano de Eleri Salces

Eleri Salces, Directora de Grupo Ever, nos revela su faceta de madre, atleta de élite y la mente estratégica detrás del gigante de seguros médicos.

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Rompiendo los techos de cristal en un sector históricamente masculino, el estilo de gestión de Eleri Salces se basa en saber delegar, rodearse del mejor talento y desarrollar a los futuros líderes.

Detrás de las grandes cifras de crecimiento y de las estrategias expansivas de Grupo Ever, una de las firmas de seguros médicos internacionales con mayor proyección en el mercado global y que recientemente aterrizó con fuerza en Ecuador, se encuentra una mujer que desafía los moldes tradicionales del éxito corporativo.

Eleri Salces (38 años, mexicana radicada en Miami) es la Directora General de la parte comercial y estratégica de la marca. Nació, según sus propias palabras, “respirando seguros” gracias a la trayectoria de 51 años de su padre en la industria.

Hoy, junto a su esposo Lester Salces, lidera un gigante que proyecta convertirse en la compañía internacional número uno del sector en los próximos cuatro años.

Sin embargo, en esta íntima conversación con Nueva Mujer, dejamos de lado las proyecciones financieras para descubrir a la mujer, madre de tres hijos, atleta de élite y líder empática que está transformando la industria con lo que ella denomina: el toque humano.


Rompiendo techos de cristal en un mundo de hombres

Llegar a la cima de una industria históricamente dominada por hombres y líderes de antaño no ha sido un camino sencillo. Eleri ha tenido que ganarse el respeto a pulso, demostrando que la juventud y el género no están peleados con la alta capacidad ejecutiva.

“Ha sido un reto importante que me reconozcan como una líder en la industria, con ese respeto de que también puedo tomar buenas decisiones que guíen al éxito a la compañía”, reflexiona Eleri.

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Madre de tres hijos, Salces rechaza el mito del balance perfecto y abraza la honestidad de vivir un día a la vez, buscando heredar a sus niños un legado de superación constante a través del ejemplo y la constancia diaria.

¿Su secreto para no colapsar ante la presión de un mercado global? Un estilo de gestión basado en la confianza absoluta y el empoderamiento de su equipo:“Es imposible cuando una sola persona quiere hacer de todo. Delegar a veces cuesta, pero es la única forma de crecer. Me enfoco en rodearme de profesionales que saben cosas que yo no sé o que tienen más experiencia que yo”, comparte.

El Deporte como terapia y una disciplina de élite

Al mirarla, es imposible no notar su imponente presencia física. Lo que pocos saben es que detrás de esa figura hay un logro guardado con orgullo en su gaveta: hace unos años, Eleri se convirtió en físico-culturista profesional, obteniendo su carnet en la liga más importante a nivel mundial.

Para ella, el ejercicio no es una cuestión de vanidad, sino una necesidad vital.

“El ejercicio es mi terapia; la forma de descargar el estrés de la vida profesional. Adapté el garage de mi casa en Miami con más de diez aparatos porque por el ritmo de trabajo no tenía tiempo de desplazarme a un gimnasio. Hay que buscar el espacio”, asegura.

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Más allá del entorno corporativo, la disciplina define su vida: Hace dos años, Eleri se convirtió en fisicoculturista profesional, obteniendo su carnet en la liga más importante del mundo. Para ella, el deporte es su canal vital de descompresión frente al estrés ejecutivo.

Además de un canal de descompresión, el deporte es la herramienta con la que moldea el carácter de su hogar. Hoy, su hija mayor ya entrena con ella. “Queremos mostrarle a los niños que la disciplina en la vida —sea en el trabajo, el estudio o el deporte— es lo que siempre te va a dar resultados”, afirma con convicción.

“Las mujeres cometemos el error de dejarnos al final”

Al hablar sobre las barreras de tiempo que muchas mujeres experimentan para cuidar de sí mismas, Eleri es directa y empática:

  • Ponte en la cima de la pirámide: “Como mamás nos gusta complacer, proteger y solucionar, pero si tú no estás bien contigo misma, si no te sientes saludable y con energía, no vas a poder rendir al 100% con el resto”.
  • No hay excusas para empezar: “No necesitas un entrenador personal ni un gran desembolso. Mi propio equipo sigue clases en YouTube desde el gimnasio de la oficina o entrena en un parque. Es solo dar el primer paso hasta que se convierta en pasión”.

La búsqueda del equilibrio en la era de las redes sociales

El mundo está obsesionado con las vidas perfectas de Instagram o TikTok, pero Eleri asegura mantener los pies sobre la tierra. Con total honestidad, confiesa que el balance perfecto es un mito y que la vulnerabilidad también es parte del camino.

Al ser consultada sobre el cliché de ser una mujer “24/7” y si realmente logra desconectarse de su alto cargo, responde con admirable sinceridad:

“Para ser 100% honesta, todavía me cuesta. Este año me puse como meta dedicar más tiempo de calidad a mis hijos y a mi persona, y aprender a soltar. Cuando estás tan apasionada por un proyecto es complicado, pero lo estoy intentando. Si algo puede esperar al lunes, ahora espera al lunes”.

Para Eleri, la clave está en vivir un día a la vez y no autopresionarse de forma desmedida: “La perfección es subjetiva y no existe. El paso correcto es tomar la decisión de encontrar nuestro propio equilibrio, cumplir nuestros retos diarios y ser mejores con nosotras mismas, no ante la vista del resto”.

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A sus 38 años, la mexicana Eleri Salces lidera la estrategia comercial y global de Grupo Ever, una de las firmas de seguros médicos internacionales con mayor proyección, marcando un hito de liderazgo femenino y empático en la industria.

Un legado con toque humano

Toda gran historia se sostiene sobre un propósito claro. Para Eleri Salces, el motor diario se divide en dos grandes amores: su familia, a quien busca heredarle un ejemplo de superación constante, y su equipo de trabajo, por quienes siente una responsabilidad inquebrantable al haber depositado su confianza en el proyecto de Grupo Ever.

El verdadero éxito, concluye, no se mide solo en transacciones, sino en las huellas que dejas en las personas. Recientemente, un broker de gran trayectoria le confesó que toda la industria estaba hablando del impacto y del posicionamiento que ella ha logrado.

“Ese día casi se me suelta la lágrima”, confiesa Eleri de forma emotiva. “Es muy bonito que la gente note tu trabajo y ser reconocida en una industria llena de hombres. Ese es el legado más importante: marcar un antes y un después”.

Al final del camino, la historia de Eleri Salces nos recuerda una verdad fundamental de los negocios y de la vida: somos personas trabajando por personas, y el liderazgo más poderoso es aquel que se ejerce sin perder la empatía, el corazón y la humanidad.

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