En las faldas de las montañas que abrazan el norte de Quito se encuentra Atucucho, un barrio donde la fuerza no solo reside en la geografía, sino en las manos de sus mujeres.

Aquí, ser mujer a menudo significa ser el pilar invisible de la familia: madres, abuelas y hermanas que han dedicado décadas de su vida al cuidado de familiares con discapacidad.

Esta labor, aunque profundamente humana, suele venir acompañada de un desafío silencioso: la limitación de acceder a un empleo convencional debido a la demanda de tiempo y presencia constante que requiere el cuidado en casa.

Del cuidado al taller: Una idea transformadora
Durante mucho tiempo, la realidad en Atucucho estuvo marcada por la dependencia económica y la falta de oportunidades laborales flexibles. Sin embargo, la historia empezó a reescribirse a través de una iniciativa impulsada por Francisco Larrea.

Al reconocer que estas mujeres necesitaban un modelo productivo que se adaptara a sus realidades, nació el Taller de tejido y costura. Este espacio no es simplemente un lugar de trabajo; es un refugio de creatividad y esperanza.

El proyecto ha logrado consolidar a un grupo de mujeres que hoy se especializan en la confección textil. Desde carteras tejidas con detalle artesanal hasta la fabricación de uniformes y prendas empresariales, estas emprendedoras están demostrando que el talento no tiene límites cuando se cuenta con la plataforma adecuada.

Alianzas que multiplican el impacto
El crecimiento de este taller depende ahora de la conexión con el mundo exterior. La iniciativa busca activamente a empresarias, emprendedoras y líderes que deseen apostar por un modelo de economía solidaria.

Existen tres formas claras de formar parte de este cambio:
- Activando pedidos: Contratar la confección de uniformes o productos textiles directamente con el taller.
- Generando alianzas: Crear vínculos productivos a largo plazo.
- Inversión con propósito: Las empresas que colaboren pueden beneficiarse de incentivos tributarios, permitiendo que parte de la inversión sea deducible del impuesto a la renta.
Redes de apoyo: El futuro de Atucucho
Lo que ocurre en este sector de Quito va más allá de la producción de ropa; es la construcción de una red de autonomía.
Cuando una mujer de Atucucho recibe un pedido, no solo genera ingresos, sino que transforma su entorno y recupera su independencia.
El mensaje es potente: cuando una mujer apoya a otra, el impacto social se multiplica de forma imparable.
Para quienes deseen sumarse o conocer más sobre estas historias de superación, el contacto está abierto a través del correo discapacidadatucucho@gmail.com o al teléfono 099-8954-936.
