Ecuador

Emergencia silenciosa en Quito: el abandono de animales de compañía es una crisis que no para de crecer

Con un aumento crítico en las inspecciones técnicas, Quito enfrenta una crisis de fauna urbana marcada por el abandono y la falta de esterilización en parroquias periféricas.

Maltrato de animales de compañía
Maltrato de animales de compañía

Caminar por las calles de Quito hoy en día implica, casi inevitablemente, cruzarse con la mirada de un animal en situación de calle. Pero detrás de esa imagen cotidiana se esconde una estadística que no para de crecer y que preocupa a las autoridades locales.

De acuerdo con los registros oficiales de la Unidad de Bienestar Animal, el abandono y el maltrato en el Distrito Metropolitano han tomado dimensiones críticas. Este fenómeno refleja una problemática social que va mucho más allá del simple descuido de las mascotas y se instala de lleno en la falta de conciencia ciudadana estructural.

Maltrato de animales de compañía
Maltrato de animales de compañía

Radiografía de una crisis en ascenso continuo

Las cifras recopiladas por los equipos técnicos hablan por sí solas y muestran un panorama complejo para la fauna urbana. En un seguimiento de los últimos años, el número de animales rescatados tras situaciones de abandono o peligro extremo ha mostrado un salto evidente.

Mientras que en el año 2024 se registraron 480 rescates o reportados como abandonados, distribuidos en 190 caninos y 93 felinos, para el año 2025 la cifra se disparó a 585 animales, entre 461 caninos y 124 felinos.


Este incremento progresivo pone en evidencia que, pese a los esfuerzos de control y a la normativa vigente, el ritmo del abandono sigue ganando la carrera a la respuesta institucional en el Distrito Metropolitano de Quito.

Maltrato de animales de compañía
Maltrato de animales de compañía

A este complejo escenario se suma la constante actividad de inspección de denuncias que ejecutan los funcionarios en el territorio. En el año 2024 se realizaron 211 inspecciones técnicas por denuncias de presunto maltrato, una cifra que ascendió a 308 inspecciones durante el año 2025.

Además, solo en el primer mes del año 2026, ya se contabilizaban 15 intervenciones de este tipo por parte de los inspectores, lo que marca un inicio de año con una tendencia sostenida que sigue creciendo.

¿Dónde están los focos de conflicto?

El abandono y el maltrato no se distribuyen de forma equitativa por la geografía de la ciudad de Quito porque existen sectores específicos donde la situación es especialmente severa y requiere atención. La Unidad de Bienestar Animal ha identificado las zonas que concentran los mayores porcentajes de reportes atendidos.

Calderón lidera las estadísticas con un 18% de los casos reportados, seguida muy de cerca por Quitumbe con el 16% de las incidencias totales. Los sectores de La Mariscal y Manuela Sáenz registran un 14%, al igual que la zona de Tumbaco.

Maltrato de animales de compañía
Maltrato de animales de compañía

Los informes institucionales sugieren que en los sectores periféricos y de alto crecimiento poblacional la falta de una cultura de esterilización facilita que el problema se multiplique de manera exponencial. A esto se suma el libre deambular de mascotas sin supervisión por las vías públicas, lo que genera un ciclo constante de reproducción descontrolada y posterior vulnerabilidad.

Entre el descuido cotidiano y la crueldad

Algo que explican los expertos y que es súper importante entender, es la diferencia entre “portarse mal” como dueño y ser cruel. Por un lado está la mala tenencia, que es lo que más se ve en los barrios, como gente que no vacuna a sus perros, que no recoge sus desechos en el parque o que los deja salir solitos sin collar.

Pero por otro lado, está el maltrato animal puro y duro. Hablamos de crueldad física, de dejarlos sin comer, de tenerlos encerrados en lugares sucios o amontonados, y claro, el abandono total en la calle.

Maltrato de animales de compañía
Maltrato de animales de compañía

Lo positivo, si se puede decir así, es que las cifras suben también porque ahora la gente denuncia más; ya no nos quedamos callados. Sin embargo, Quito sigue en una encrucijada en la que la gente aún no posee una cultura de esterilización sólida y el maltrato es el síntoma de que nuestra convivencia urbana está fallando y la crisis sigue ganando terreno en cada esquina.

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