La educación técnica en el país atraviesa una transformación sin precedentes, y en el centro de este cambio está el Tecnológico Universitario de Formación (UF).
Bajo la dirección de la Ph.D. Zulay Delgado Saeteros, la institución no solo ha crecido en infraestructura, sino en un modelo de gestión que abraza la equidad de género: hoy, el 80% de su personal es femenino.

Desde su llegada al rectorado en 2023, la Dra. Delgado ha tenido claro que la academia debe evolucionar al ritmo de las necesidades sociales. En tres años, logró quintuplicar la oferta de postgrados.
“Nos hemos dedicado a fortalecer la academia y la oferta. Antes teníamos una sola carrera de maestría, hoy por hoy ya tenemos cinco”, destaca con orgullo.
Sobre su estilo de liderazgo, Zulay defiende la intuición y la metodología propia de las mujeres en cargos de alta dirección: “Como líder, desde el punto de vista de mujer, uno trata de ser más organizada, más sistemática, quizás un poco analítica... Tenemos esa paciencia, esa sutileza, pensamos un poquito más antes de tomar una decisión”.
La apuesta por la salud y el humanismo
La UF ha identificado nichos donde la presencia femenina es arrolladora, especialmente en el área de la salud, donde la empatía es un activo fundamental.
“En enfermería, yo me atrevería a decir que el 99% son mujeres. Son carreras que requieren más humanismo”, explica la rectora.
Además de Enfermería y Atención Integral al Adulto Mayor, el instituto celebra un hito reciente: “Hace alrededor de un mes nos aprobaron ya Rehabilitación Física como una tecnología superior universitaria".
Formación Dual: El modelo “Aprender Haciendo”
Uno de los puntos más disruptivos de la entrevista fue el análisis de la nueva Ley de Formación Dual, ya en vigencia. Para la Dra. Delgado, este es el cierre de una brecha histórica entre el aula y la empresa.
“Nosotros como institutos vamos a la práctica. Con la formación dual, el estudiante va a su institución y en la tarde está en la empresa ejerciendo. Así, vamos a tener un graduado que se insertará eficientemente en el aparato productivo”.
Este modelo, inspirado en potencias como Alemania y Chile, permite que las estudiantes de la UF no sean “pasantes” tradicionales, sino piezas clave del sector industrial desde el primer día.
Semilleros de éxito: Las becadas de “Futuro Femenino”
La sororidad en la UF se traduce en oportunidades reales a través de programas de becas financiados en conjunto con el Gobierno Nacional. Suany Prieto y Romina Llanos son el ejemplo vivo de que la educación técnica es una herramienta de empoderamiento.
Con apenas 19 años, Suany Prieto representa a una generación de mujeres que ven en la educación técnica el primer paso hacia una carrera de largo aliento. Motivada por la oportunidad que representó la beca “Futuro Femenino”, Suany decidió dar el salto al Tecnológico Universitario de Formación (UF) para estudiar Enfermería. Su visión no se detiene en el tecnologado; con determinación, confiesa que su meta es culminar esta etapa para luego alcanzar la licenciatura y continuar expandiendo su horizonte profesional con una segunda carrera, demostrando que la formación tecnológica es el impulso que necesitaba para proyectar sus sueños.
Por su parte, Romina Llanos, también de 19 años, encontró en el programa de becas el puente perfecto para canalizar su vocación de servicio. Para ella, la enfermería no es solo una elección académica, sino una respuesta a su deseo innato de cuidar, atender y sanar a quienes más lo necesitan.
“Siempre me ha interesado el ramo de la salud”, afirma con convicción, destacando que al ver la convocatoria de las becas supo que era el momento de actuar. Hoy, desde las aulas y laboratorios de la UF, Romina transforma esa inclinación natural en una profesión técnica sólida, lista para impactar positivamente en su comunidad.
Para ambas, el valor diferencial de la UF es la metodología: “No solo nos enfocamos en la parte teórica, sino en la práctica para ya tener un conocimiento básico y no estar tan perdidas al trabajar”, coinciden.
Un mensaje de unidad académica
Zulay Delgado es enfática en que el crecimiento de los institutos tecnológicos no debe verse como una competencia frente a las universidades tradicionales, sino como una especialización necesaria.

“No somos competidores. Son caminos distintos: mientras los académicos van más a la investigación, nosotros vamos a la práctica y a cuestiones industriales. Tenemos un camino que no le pide nada a ninguna universidad”.
