La naturaleza, en su forma más imponente, ha vuelto a golpear a la provincia de Manabí. Esta vez, el escenario del desastre se trasladó al sector de Garrapata, en el cantón Chone, donde las intensas lluvias de marzo de 2026 no solo afectaron viviendas y cultivos, sino que pusieron en jaque la vida de quienes no tienen voz: los animales rescatados.
El refugio Callejeritos SOS, un santuario que alberga a 88 perros en situaciones de vulnerabilidad, quedó bajo el agua tras el desbordamiento de los ríos Garrapata y Mosquito.
Una noche de angustia y lodo
El miércoles 11 y jueves 12 de marzo quedarán marcados en la memoria de Mayra Santos, fundadora del refugio, y su equipo de voluntarios. Lo que comenzó como una lluvia persistente se transformó en una inundación repentina que alcanzó niveles críticos en cuestión de horas.
El agua, cargada de lodo y escombros, invadió los caniles, obligando a los rescatistas a actuar con el agua a la cintura para poner a salvo a los ejemplares más frágiles.
De los 88 perros damnificados, la mayoría presenta condiciones especiales: hay perritos ancianos, ciegos y otros con enfermedades crónicas que requieren cuidados diarios. “Verlos temblar de frío y miedo mientras el agua subía fue desgarrador”, comentaron los voluntarios. A pesar del esfuerzo sobrehumano, la tragedia dejó una ausencia dolorosa: Peluche, una perrita de 9 años, desapareció durante el pico de la inundación, presuntamente arrastrada por la fuerte corriente.
Pérdidas materiales que paralizan la ayuda
Más allá del trauma emocional, el refugio enfrenta una crisis operativa total. La fuerza del río no solo destruyó las cercas y la infraestructura básica, sino que inutilizó herramientas vitales para la supervivencia del centro.
Los congeladores donde se almacenaba el alimento cárnico se quemaron por cortocircuitos, la bomba de agua eléctrica quedó inservible y, lo más crítico, todo el stock de balanceado (comida seca) se perdió al mojarse y contaminarse con el agua del río.
Sin agua limpia para beber ni comida seca para alimentar a los animales, la situación en Callejeritos SOS es de emergencia máxima. El lodo acumulado tras el descenso del nivel del agua ha cubierto cada rincón, creando un foco de infección que pone en riesgo la salud de los perros, quienes ahora están expuestos a enfermedades dermatológicas y digestivas.
Un llamado a la solidaridad ciudadana
Chone es una tierra de gente valiente, pero esta vez el refugio necesita una mano extendida desde todos los rincones del país. La falta de adopciones en lo que va del año 2026 ya mantenía al refugio al límite de su capacidad y este desastre natural ha terminado por agotar sus escasos recursos.
La ayuda urgente se centra en tres pilares: alimento (balanceado para cachorros y adultos), insumos médicos (desinfectantes, gasas, vitaminas) y materiales de limpieza para remover el sedimento de los caniles.
La recuperación de Callejeritos SOS no será cuestión de días, sino de meses de reconstrucción y esperanza. Cada donación, por pequeña que sea, representa una ración de comida o una manta seca para estos 88 sobrevivientes que hoy, más que nunca, dependen de la empatía humana.
