Lo que comenzó hace nueve años como un espacio enfocado en sueroterapias y tratamientos bio-reguladores, hoy se consolida como un Centro de Medicina Funcional y de Longevidad con una visión clara: ayudar a las personas a vivir más y mejor. Así lo explica Margarita Barreiro, gerente general de Kirei, quien lidera esta transformación que apuesta por una medicina más profunda, preventiva y personalizada.
“La medicina es una sola, lo que cambia es su aplicación”, señala. Y bajo esa premisa, Kirei dio un paso importante el pasado 21 de enero, cuando realizó oficialmente el lanzamiento de su nuevo concepto centrado en la longevidad saludable.
Medicina funcional: ir a la raíz, no solo al síntoma
A diferencia de una consulta convencional, la medicina funcional propone una evaluación mucho más extensa y detallada. Una primera cita puede durar hasta una hora y media. ¿La razón? No se trata solo de atender una enfermedad, sino de comprender qué la originó.
Este enfoque busca la causa raíz de las condiciones crónicas —como alteraciones hormonales, problemas intestinales o resistencia a la insulina— y también trabaja desde la prevención. “Mientras más temprano empieces a cuidarte, mejores resultados tendrás”, enfatiza Barreiro.
Uno de los temas que más atienden es el hormonal, especialmente en mujeres entre los 35 y 65 años. La perimenopausia y la menopausia —muchas veces minimizadas o poco abordadas— forman parte central del acompañamiento médico. “A los 35 ya empieza a bajar el estrógeno. Si te preparas con tiempo, todo será más llevadero”, explica.
Longevidad: vivir más, pero sobre todo vivir bien
Hablar de longevidad no es una moda pasajera. Es una necesidad en un mundo donde la expectativa de vida aumenta, pero también lo hacen el estrés, la inflamación crónica y los hábitos poco saludables.
Kirei propone trabajar sobre los llamados “pilares de la longevidad”: alimentación adecuada, equilibrio hormonal, salud intestinal, manejo del estrés, suplementación guiada y bienestar emocional. No se trata de prometer milagros ni de reemplazar la medicina convencional. Al contrario, el centro combina ambos enfoques con responsabilidad médica.
“No hablamos de salvar vidas como en una sala de emergencias, hablamos de calidad de vida”, puntualiza Barreiro. Y esa calidad implica poder cargar a un nieto a los 60 años, seguir viajando, mantenerse activo y disfrutar cada etapa.
Ciencia, epigenética y pruebas innovadoras
La propuesta incluye herramientas avanzadas como test epigenéticos, análisis de microbiota intestinal y vaginal, pruebas de cortisol en saliva y próximamente estudios de edad biológica en sangre. Estos exámenes permiten identificar deficiencias, niveles de inflamación o desequilibrios hormonales antes de que se conviertan en enfermedades mayores.
“La genética no se puede modificar en un 25%, pero el 75% sí puede cambiarse a través de la epigenética”, explica. Es decir, los hábitos, el entorno y la alimentación pueden influir directamente en cómo se expresan nuestros genes.
También se habla de moléculas como el NAD+, vinculadas al funcionamiento mitocondrial y a la energía celular, pilares clave en la medicina de longevidad que ya tienen respaldo científico en Estados Unidos y Europa.
Un enfoque integral: mente, cuerpo y entorno
Kirei integra varias especialidades en un mismo espacio: ginecología, medicina funcional, nutrición funcional y deportiva, neuropsicología, dermatología estética y terapia neural. Además, han establecido alianzas con laboratorios de alta calidad y con un spa orgánico que complementa el cuidado externo con productos menos tóxicos y terapias de detoxificación.
El estrés crónico, uno de los grandes enemigos de la longevidad, también se aborda desde diferentes frentes. El exceso de cortisol —la hormona que nos mantiene en estado de alerta permanente— está relacionado con inflamación, dolores articulares, fatiga e incluso enfermedades más complejas.
“Vivimos inflamados”, afirma Barreiro. Y controlar esa inflamación es clave para prevenir múltiples patologías.
Compromiso médico y responsabilidad
Uno de los mensajes más claros del centro es la importancia de la guía profesional. No se trata de seguir tendencias de influencers ni de consumir suplementos sin control. Cada tratamiento parte de exámenes clínicos y un diagnóstico integral.
“Esto es un trabajo entre médico y paciente”, recalca. La disciplina, el acompañamiento y la información basada en evidencia son fundamentales para lograr resultados sostenibles.
¿Quiénes pueden acudir?
Aunque atienden desde adolescentes hasta adultos mayores de 80 años, el público principal está entre los 30 y 65 años. Las mujeres lideran la demanda, muchas veces motivando a toda la familia a adoptar hábitos más saludables.
Ubicado en el sector del Potrero de Lumbisí, en Cumbayá, el centro recomienda iniciar con una consulta base antes de aplicar cualquier tratamiento. Desde ahí se construye un plan personalizado.
Porque, al final, la pregunta no es cuántos años queremos vivir. La verdadera pregunta es: ¿cómo queremos vivir los años que nos quedan?
