Ecuador

De la música al matrimonio: Érika Solórzano de Tierra Canela dice ‘sí’ a Nicolás Espinosa en una pedida de mano inolvidable”

La cantante Érika Solórzano, integrante de Tierra Canela, dijo “sí” al expresentador Nicolás Espinosa en una emotiva propuesta de matrimonio en Quito, rodeados de sus familias, música y amor tras más de tres años de relación.

Érika Solórzano de Tierra Canela dice ‘sí’ a Nicolás Espinosa
Érika Solórzano de Tierra Canela dice ‘sí’ a Nicolás Espinosa Fue una pedida de mano íntima y familiar, llena de emoción.

El amor verdadero siempre llega en el momento justo y de forma inesperada. Así lo demostraron Érika Solórzano, talentosa cantante del grupo ecuatoriano Tierra Canela, y el expresentador de televisión Nicolás Espinosa, al anunciar su compromiso matrimonial en un día lleno de emoción, sorpresas y alegría familiar.

El pasado 20 de febrero, bajo el cielo radiante de Quito, Nicolás organizó una pedida de mano sorpresa que quedará en la memoria de todos los asistentes. Lo que comenzó como una salida íntima en un mirador terminó en un “sí” rotundo, lleno de emoción y amor, cuando Érika aceptó la propuesta frente a las personas que más significan para ambos.

Una historia de amor que nació entre música y amistad

La historia de Érika y Nicolás comenzó hace más de tres años y medio en el barrio Chimbacalle, un sitio lleno de vida y tradición quiteña. Aunque inicialmente eran conocidos por círculos de amigos —Érika incluso era amiga de los primos de Nicolás— fue la música la que terminó tejiendo los hilos de sus vidas.

Érika, con su voz envolvente en Tierra Canela, y Nicolás, actual integrante de la Banda del Carajú, se reencontraron en un evento artístico que marcó un antes y un después en su relación. Desde entonces, su vínculo ha ido creciendo con fuerza, respeto mutuo y un profundo sentido de compañerismo.


Un día memorable y familiar

La propuesta no fue cualquier sorpresa: fue un momento cuidadosamente planeado por Nicolás, quien eligió el día del cumpleaños de Érika para pedirle matrimonio. Un entorno íntimo, con la presencia de sus familias completas, convirtió ese instante en una celebración de amor, unión y alegría compartida.

Los padres de Érika viajaron desde Manabí y Esmeraldas, mientras que los de Nicolás también estuvieron presentes para ser testigos de este hermoso paso en la vida de la pareja. A pesar de que las madres de ambos comparten apellidos, aclararon con humor que no existe relación familiar previa entre ellas, lo que solo sumó risas y complicidad a la velada.

Amor maduro, sueños compartidos y futuro prometedor

Aunque aún no han definido la fecha exacta de la boda, se especula que podría celebrarse a finales de este año, cuando las agendas artísticas y los corazones estén listos para otra gran fiesta.

Con 26 años, Érika combina su pasión por la música con la maternidad, abrazando la vida con alegría junto a su hijo de 4 años, Dereck, quien también ha sido parte del crecimiento de esta familia amorosa. Nicolás, con 41 años, ha encontrado en ella una compañera que lo inspira y lo impulsa a seguir soñando siempre.

Esta historia no solo celebra una pedida de mano, sino también el poder del amor que se construye con respeto, música, risas, y fuerza de voluntad. Una pareja que nos recuerda a todos que el amor verdadero siempre vale la pena celebrar.

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