A veces, para encontrarse, hay que perderse de la vista de millones. Nancy Risol, la joven que conquistó el internet con su carisma natural, su perro “Firulais” y su icónica casa en los cerros de Saraguro, ha tomado la decisión más valiente de su carrera: cerrar su canal de YouTube con más de 2.5 millones de suscriptores. Pero no se trata de un retiro, sino de una metamorfosis.
De la cima del algoritmo al abismo emocional
Nancy Risol no era una creadora de contenido más; era un símbolo de autenticidad. Sin embargo, detrás de las risas y los videos virales que acumulaban millones de vistas, se gestaba una tormenta silenciosa. La joven creadora confesó recientemente que la presión de mantener una imagen, cumplir con las métricas y la constante exposición digital comenzaron a pasarle factura.
La fama, que para muchos es el destino final, para Nancy se convirtió en una jaula de oro. El fenómeno del “burnout” o agotamiento extremo no distingue entre profesiones, y en el mundo de los influencers, la necesidad de estar “siempre conectados” puede fracturar la identidad. Nancy sintió que la “Nancy de los videos” ya no coincidía con la mujer que veía frente al espejo.
“Neuroplacer”: El cerebro detrás de la pantalla
Con la madurez que dan las crisis superadas, Nancy ha regresado con un propósito renovado bajo el nombre de “Neuroplacer”. Este nuevo proyecto no busca likes fáciles, sino generar conciencia. En esta nueva etapa, la ecuatoriana se sumerge en el fascinante mundo de la neurociencia aplicada a la vida diaria.
¿Por qué somos adictos al celular? ¿Qué le pasa a nuestro cerebro cuando recibimos una notificación? Nancy ahora utiliza su plataforma para explicar cómo el exceso de dopamina —esa hormona del placer inmediato que nos dan las redes sociales— puede terminar por robarnos la alegría de las cosas simples.
Su enfoque es claro: educar para sanar. Ha pasado de ser una comediante a ser una divulgadora de bienestar emocional, demostrando que evolucionar es el acto más revolucionario que un ser humano puede hacer.
Datos curiosos que quizás no sabías
El primer botón de diamante: Nancy fue una de las primeras mujeres indígenas en Latinoamérica en recibir el Botón de Plata y Oro de YouTube, rompiendo barreras culturales y estereotipos estéticos.
La economía de la atención: En sus nuevas charlas, Nancy explica que el cerebro humano no está diseñado para procesar la opinión de millones de personas a la vez, una de las razones principales de su retiro temporal.
Un adiós definitivo: A diferencia de otros creadores que dejan sus canales abiertos para seguir monetizando, Nancy optó por un cierre que simboliza un “duelo saludable” para empezar de cero sin el peso del pasado.
Una lección para todas las generaciones
La historia de Nancy Risol nos deja un mensaje potente: no importa cuánto hayas construido, si ese edificio ya no te da paz, tienes permiso para mudarte. En un mundo que nos pide ser productivos 24/7, decir “no puedo más” es un superpoder.
Hoy, Nancy no solo nos hace reír; nos hace pensar. Nos invita a mirar menos la pantalla y más hacia adentro. Su transición a la salud mental es un recordatorio de que el éxito no se mide en suscriptores, sino en la tranquilidad con la que cerramos los ojos cada noche. La chica de Saraguro ha vuelto, pero esta vez, su misión es que todos aprendamos a hackear nuestro cerebro para ser, simplemente, más felices.
