Este 20 de enero inició oficialmente una de las temporadas más esperadas y simbólicas del año para el país: el inicio de las exportaciones de flores ecuatorianas por San Valentín, una fecha que no solo celebra el amor, sino que también impulsa una de las industrias más emblemáticas de la economía nacional.
Desde los campos andinos hasta los principales aeropuertos del mundo, millones de flores comienzan un viaje que conecta a Ecuador con más de 50 países.
La temporada de San Valentín representa uno de los picos más altos de exportación del sector florícola. Durante estas semanas, el país moviliza toneladas de flores frescas, principalmente desde el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre, en Quito, epicentro logístico de esta operación que combina precisión, velocidad y cuidado extremo.
Cada flor que sale del país lleva consigo horas de trabajo, conocimiento técnico y una historia que empieza en la tierra ecuatoriana.
San Valentín: cuando el amor mueve la economía
No es exagerado decir que San Valentín es el “mundial” de la floricultura ecuatoriana. En temporadas recientes, el país ha exportado más de 28.000 toneladas de flores solo para esta fecha, superando registros anteriores y marcando crecimientos anuales cercanos al 8%. Este aumento no es casual: responde a una demanda internacional sostenida y a la reputación de Ecuador como productor de flores de altísima calidad.
En términos económicos, el impacto es enorme. El sector florícola genera más de $1.000 millones anuales en exportaciones, según las cifras recogidas en 2024 por el Banco Central del Ecuador, consolidándose como uno de los principales rubros no petroleros del país. San Valentín concentra una parte clave de ese ingreso y dinamiza toda la cadena productiva: fincas, transporte, carga aérea, logística, comercio exterior y empleo.
Para 2025, el sector florícola espera continuar con la tendencia de exportaciones para alcanzar los $1.070 millones, según cálculos preliminares de Expoflores.
Rosas: la reina indiscutible de las exportaciones
Aunque Ecuador exporta una gran diversidad de flores, hay una que se roba todas las miradas y protagoniza San Valentín: la rosa ecuatoriana. Este producto representa entre el 70% y 75% del valor total de las exportaciones florícolas, convirtiéndose en el verdadero emblema del sector.
Las rosas ecuatorianas son reconocidas mundialmente por sus tallos largos, botones grandes, colores intensos y mayor duración en florero. No es raro que floristas internacionales las consideren un producto “premium” y que estén presentes en eventos, celebraciones y arreglos de alto nivel alrededor del mundo.
No solo rosas: la diversidad que también conquista mercados
Además de rosas, Ecuador exporta una amplia gama de flores y follajes ornamentales que complementan los arreglos florales internacionales. Entre las más demandadas están:
- Gypsophila o velo de novia
- Claveles
- Alstroemerias
- Lirios
- Crisantemos
- Girasoles
- Orquídeas, en menor volumen pero de alto valor
- Follajes como ruscus, eucalipto y helechos
Esta diversidad permite al país atender distintos gustos, mercados y estilos, desde bouquets románticos hasta composiciones modernas y minimalistas.
Un sector que genera empleo y orgullo nacional
La floricultura ecuatoriana no solo exporta belleza; también genera decenas de miles de empleos directos e indirectos, especialmente en zonas rurales de la Sierra. Muchas fincas han incorporado prácticas sostenibles, certificaciones ambientales y estándares laborales que hoy son altamente valorados en los mercados internacionales.
Cada temporada de San Valentín es, además, una vitrina para mostrar al mundo la capacidad productiva del país, su compromiso con la calidad y su talento humano. Detrás de cada rosa hay manos expertas, planificación, innovación y una profunda conexión con la tierra.
Ecuador florece hacia el futuro
Con el inicio de las exportaciones por San Valentín, Ecuador reafirma su posición como uno de los grandes referentes florícolas del mundo. Las cifras crecen, los mercados se diversifican y la flor ecuatoriana sigue siendo sinónimo de calidad, emoción y excelencia.
Mientras millones de personas regalan flores para expresar amor y afecto, Ecuador celebra algo más: la fuerza de una industria que transforma la naturaleza en oportunidades, empleo y desarrollo. Y así, una vez más, el país demuestra que cuando se trata de flores, sabe cómo conquistar corazones en cualquier rincón del planeta.
